Las autoridades sanitarias advierten de que el Capitalismo perjudica gravemente a la salud

despair-513529_640Hace años que dejé de fumar, pero aún recuerdo la advertencia que aparecía en las cajetillas que decía: “Las Autoridades Sanitarias advierten que el tabaco perjudica seriamente la salud” (sic).  No sé si todavía aparece, ni si ha cambiado por otra advertencia. Si bien, se debería plantear la posibilidad de que esta, mejorada gramaticalmente y reformulada, pudiera repetirse cada hora en cualquier medio de comunicación: “Las autoridades sanitarias advierten de que el Capitalismo perjudica gravemente a la salud”.

El sistema capitalista se caracteriza por su inestabilidad cíclica, esto es, las fases de expansión económica son seguidas, inexorablemente, por crisis. Si en las primeras el aumento de la actividad económica se plasma en una disminución de la tasa de paro y un incremento en los ingresos de los hogares, las crisis provocan los efectos contrarios. La intuición nos dice que el crecimiento económico mejora el bienestar social y, en consecuencia, también, la salud. Pero los datos parecen demostrar lo contrario, al menos, a partir de cierto nivel de riqueza del país.

Ya en 1922, William Ogbum y Dorothy Thomas observaron que en épocas de expansión económica se producían un incremento relativo de los nacimientos, matrimonios y divorcios, pero a la vez, también, aumentaban las tasas de mortalidad en comparación con las fases de recesión económica. Pero ya sabemos cómo funciona el mainstream económico, si algo parece contradecir al sistema hegemónico, desaparece. Al estilo Guadiana, diferentes estudios han ido apareciendo a lo largo del tiempo, pero hasta el 2000 con el trabajo de         Christopher J. Rhum, ¿Are Recessions Good for Your Health?, y tras la Gran Recesión para intentar verificar los efectos que haya podido tener sobre la población.

Estos estudios lo que hacen es medir que tipo de relación existe entre alguna medida de la actividad económica, bien el crecimiento económico o bien la tasa de desempleo, con alguna medida de la salud de la sociedad, esperanza de vida, tasas de morbilidad o de mortalidad.  Las expansiones de la economía (crecimiento económico y/o disminución de la tasa de paro) afectan negativamente a la esperanza de vida y positivamente a la tasa bruta de mortalidad. En un estudio de Rhum del 2005, Healthy living in hard times, un incremento del 1% en la tasa de paro en Estados Unidos se relacionaba a un descenso del 0.5% de la tasa bruta de mortalidad. La explicación que subyace a estos hechos parece ser que el aumento de la actividad económica, con su aumento de renta, conlleva un cambio en los hábitos de vida que empeoran nuestra salud al incrementarse la ingesta de comida basura, el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias. A su vez, disminuye el tiempo disponible para hacer deporte como consecuencia del incremento de horas en el trabajo. Todo esto acaba provocando un aumento en las causas de muerte relacionadas con dolencias cardiovasculares, así como las enfermedades relacionadas con el incremento de la contaminación. Más personas trabajando y más tiempo resulta, también, en un aumento de los accidentes laborales y los de tráfico, relacionados con el trabajo, pero no sólo, por ejemplo, más desplazamientos de ocio.

En el caso de las recesiones, y al disminuir el ingreso de gran parte de la población, los efectos anteriores se diluyen en el conjunto de la sociedad y las tasas brutas de mortalidad disminuyen, o se incrementa la esperanza de vida al nacer. Si bien es cierto, que la única causa de mortalidad que tiene un comportamiento negativo en períodos de crisis económicas es la tasa de suicidios que acostumbra a aumentar en el caso de los hombres, la importancia relativa de esta causa no afecta a la tasa global.

Estos datos no deben empujarnos a afirmar que las recesiones son beneficiosas para la salud. Hasta el momento, hemos hablado de impactos sobre el conjunto de la sociedad, aunque los efectos de las crisis se hacen sentir de manera notable sobre el propio individuo o su familia. El desempleo, así como la falta de renta inherente, provoca una serie de situaciones que acaban repercutiendo en la salud de quien lo sufre. Una disminución de ingresos provoca un cambio en la dieta, lo que a medio y largo plazo acabará afectando a la salud (obesidad, con los problemas derivados de cardiopatías, diabetes, entre otros). También, la pobreza acaba derivando en una desinversión en educación lo que se relaciona, también, con problemas de salud a medio-largo plazo. Los efectos más inmediatos del desempleo son el aumento del tiempo ocioso que, en algunos casos, deriva en problemas de alcoholismo u otras adicciones (véase caso USA), aunque los problemas más preocupantes se registran en cuanto a la salud mental (lean este artículo) que pueden acabar en caso de suicidio. La vertebración social y un estado de bienestar fuertes son garantías para que los efectos mencionados no sean muy fuertes. Lo hemos visto a lo largo de esta crisis reconvertida en nuevo modelo de crecimiento, la familia y los movimientos sociales han actuado como colchón para aquellos que lo habían perdido (casi) todo.

En resumen, tenemos que cuando la economía crece la salud pública se ve afectada negativamente, tanto consecuencia del modelo de producción como de consumo capitalistas. Pero en épocas de recesión, el menor impacto de estos modelos acaba teniendo un efecto positivo sobre el conjunto de la sociedad, salvo si eres clase trabajadora. Si lo eres, y muchos lo somos, el riesgo de perder el empleo está presente con todo lo que eso supone. Lo que parece es que el sistema ha alcanzado un punto en el que vaya bien o mal acaba perjudicándonos. Crecer económicamente sólo parece servir para colmar las ansias acumulativas de una clase privilegiada que ha escapado de estos efectos perniciosos. Si las crisis deben servir para algo positivo es para cambiar aquello que nos ha llevado a ella. Diez años después del colapso de Lehman Brothers no sólo no hemos cambiado nada, sino que hemos profundizado en lo peor del sistema. Los estragos sobre la vertebración social y nuestro pequeño estado de bienestar son visibles en el día a día. ¿Nos dará tiempo a reconstruirlo antes de la próxima crisis?

 

Publicado en eldiario.es :  https://www.eldiario.es/zonacritica/Autoridades-Sanitarias-advierten-Capitalismo-gravemente_6_799380062.html

 

 

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Marx, ¿es la solución?

185px-marx_oldHa caído en mis manos, esta nublada mañana de domingo, este documental que nos habla de la figura de Karl Marx.

Opino que el conocimiento de este pensador prusiano debería ser obligatorio si se pretende crear una conciencia crítica entre los miembros de la sociedad. Ha sido referente en la sociología, en la economía e incluso en el arte. Se ha intentado esconder de la opnión pública, pero pasan los años y la evidencia muestra la razón que impera en su pensamiento. Sigue leyendo “Marx, ¿es la solución?”

La economía feminista.

Esta semana viene marcada por la celebración del Día de la Mujer Trabajadora. Hace falta recordar que este día, el 8 de marzo, nace por la reivindicación obrera, a pesar que el aburguesamiento social ha pretendido difuminar esta condición.

¿Por qué el 8 de marzo?

En clase

Para mis clases de economía he preferido compartir una visión alternativa al mainstream como la de la economía feminista. En concreto, una presentación de la economista Amaia Pérez Orozco (UCM – CarlosIII) para el curso Repensar la economía organizado por las asociaciones Econonuestra y Economía Alternativa.

Entiendo que el nivel es demasiado elevado para una educación secundaria, pero a la vez, por su interés, puede ir viendo complementando con comentario del docente que permitan al alumnado no perder el hilo de la explicación.

No resulta sencillo adaptar estas visiones a unos contenidos como les de Secundaria-Bachillerato. Lo he intentado pero ha quedado muy cogido con pinzas y he preferido ponerlo, por si alguien prefiere aportar alguna idea más.

En relación con los objetivos de la materia en Bachillerato, según el currículum de Balears, se podría encuadrar entre los siguientes objetivos:

  1. Identificar el cicle de l’activitat econòmica. Reconèixer l’existència de diferents sistemes econòmics i les formes de respondre als problemes econòmics. Prendre consciència de les relacions entre el sistema econòmic i els fenòmens socials. Analitzar el sistema econòmic de les Illes Balears.
  2. Relacionar els fets econòmics significatius amb el context social, polític i cultural en què es produeixen. Traslladar aquesta reflexió a les situacions quotidianes i aplicar els procediments d’indagació de les ciències socials a partir de diverses fonts i mitjans d’informació.
  3. Manifestar interès i curiositat per conèixer els grans problemes econòmics actuals, com les desigualtats econòmiques mundials, la concentració empresarial, les desigualtats per raó de sexe i cultura, la pobresa, la degradació mediambiental, el consum innecessari, etc., i analitzar-ho amb sentit crític i solidari.

 

 

El País y su opinión.

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Fuente: https://ruedadelafortuna.com.mx/2012/11/09/slim-y-zedillo-en-el-centro-de-la-crisis-de-el-pais/

Que el periódico El País no ha sido jamás de izquierda parece ser que se haya descubierto hoy. Pero es que a algunos les cuesta caerse del burro.

Hoy, primero de marzo, podemos leer en su edición digital un artículo de opinión de su responsable, José Ignacio Torreblanca, titulado “Yo me bajo de la Globalización“. El autor escribe algo así como un comentario de bar en el que sin argumentar lanza un insulto a la izquierda y la acusa de “egoísta”. Sigue leyendo “El País y su opinión.”

La desigualdad. Clase de bachillerato.

comunicHablamos de desigualdad económica o de ingresos ante disparidades en la distribución de estos en el interior de una sociedad. Las causas de la existencia de desigualdad económica las podemos repartir entre múltiples elementos. Según Oxfam, en este enlace:

  • Tendencia hacia un mercado donde pocas empresas aglutinan toda la oferta
  • Existencia de paraísos fiscales
  • Regímenes fiscales desiguales
  • Trabas a que las mujeres puedan ser propietarias de la tierra que cultivan
  • Brecha salarial de género
  • Empleos con salarios precarios
  • Excesiva disparidad entre los sueldos de ejecutivos y asalariados
  • Reparto desigual del gasto público
  • Uso de menores como mano de obra barata
  • Perpetuación de la situación de pobreza que impide a los hijos e hijas tener oportunidades de desarrollo

Sigue leyendo “La desigualdad. Clase de bachillerato.”

Actividad de aula: “La era de la estupidez”.

theageofstupidHemos estado estudiando el tema de los errores del mercado en la clase de Economía de 1º de Bachillerato. A pesar de ser un tema en el que no se puede profundizar mucho desde el punto de vista formal, sí que dispone de múltiples posibilidades para realizar actividades interesantes.

En este grupo de bachillerato no sé cómo puede funcionar esta película-documental, el grado de madurez de los alumnos es muy dispar y el mensaje que se traslada en el film, aunque claro, tiene matices que no sé si se llegarán a apreciar.

Sigue leyendo “Actividad de aula: “La era de la estupidez”.”

Un nuevo modelo salarial hacia un nuevo pacto de rentas en España

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Fuente: https://efectoefe.wordpress.com/. Forges un genio.

Parecía olvidada esta política. En la carrera de Economía la estudiábamos en relación a los famosos Pactos de La Moncloa. Famosos ellos por lo que supusieron en cuanto a la paz social, posibilidad de salida de las crisis del petróleo y asentamiento democrático.

La política de rentas pretende, mediante la intervención sobre los ingresos primarios de los agentes económicos, una mejor asignación de los recursos y, por ende, una mejor distribución de la renta nacional. Sigue leyendo “Un nuevo modelo salarial hacia un nuevo pacto de rentas en España”

¿De quién es la culpa de que la RSE no haya funcionado?

(Publicado en Ágora. Agosto 2017. Enlace)

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Fuente: http://www.anticapitalistes.net/spip.php?article7025

He estado siguiendo el debate entre Antonio Vives y Gonzalo Fernández, en relación a un artículo de este último titulado La que se avecina: Un capitalismo (aún) más salvaje, y la primera y segunda respuestas de Vives. Pretendo aclarar algún punto que se ha tratado y abrir, en la medida de lo posible, un nuevo debate. Dado que las entradas no deben ser excesivamente largas, dividiré mi argumentación en varios articulillos.

En el artículo originario, Fernández (OMAL) hace una reflexión sobre el posible devenir de nuestro mundo ante la dualidad hegemónica que parece estar  batallando: el statu quo, todo va bien profundicemos en lo que hemos hecho hasta ahora, y, el extremismo fascista, de aquellos que pretenden capturar “la máxima ganancia posible para los capitales nacionales propios bajo la premisa de guerra económica y geopolítica entre bloques regionales, por el otro”, afirma el autor. Esta batalla en el discurso hegemónico se ha apreciado claramente en las últimas elecciones en los EE.UU., Francia, el referéndum del Brexit, etc. en las que han ido ganando diferentes bloques.

El mismo autor concluye con lo que opina serán las claves que determinarán nuestro futuro más próximo y sobre las que Vives debería haber contra-argumentado de manera más serena y sin denotar cierto dogmatismo, que a la vez parece criticar. Algunos errores en el texto, como confundir anticapitalismo y anti-empresa, así como confundir comunismo con intervención estatal, entre otros. Algunos de ellos comentaré y habrá que hacerlo con ciertos argumentos con un sesgo ideológico (que no me parece mal, pues hablamos de Economía) pero que el propio Vives considera como malo en el caso del sesgo ideológico de Fernández.

Para empezar, lo vamos a hacer con algunas inexactitudes que no son más que consecuencia de la simplificación de ciertos conceptos. Es importante señalarlos porque desvirtúan el debate posterior.

Primero, debería el autor ser más estricto cuando habla de anticapitalismo y antiempresa. No tienen nada que ver, absolutamente nada. Echar la culpa a la empresa sería como hacerlo a un coche por correr mucho. No sólo eso. ¿No existían empresas antes de la aparición del Capitalismo? ¿No existían empresas en el Bloque Soviético? ¿No existen en Cuba? Quienes consideran que el Capitalismo es un sistema salvaje no echan la culpa a las empresas sino, más bien, a los propios mecanismos que el sistema utiliza para reproducirse. Es la necesaria acumulación de capital para la reproducción del sistema la que le acabará perjudicando.

Segundo, le sucede lo mismo cuando asemeja el Comunismo con la participación del Estado. Diríamos, siguiendo a Marx, que el Comunismo es una fase más avanzada en la que no existe el Estado ni tampoco clases sociales. De estas aclaraciones resulta evidente que no encontramos ningún ejemplo que se acerque al 100% con lo que Marx esperaba que fuese, como sucede con el Capitalismo. Tanto cuando hablamos de un sistema como de otro estamos hablando hipotéticamente pues la realidad no ha mostrado jamás ninguno de ellos de manera exacta. Afirmar que Cuba o Corea del Norte son socialistas se debe basar, solamente, en que la propiedad de los medios de producción es del Estado y que el Gobierno es una dictadura, aunque no del Proletariado.

Entrando ya en los contraargumentos que aporta Vives a las conclusiones del artículo de Fernández, nos centraremos en este artículo en el primero de ellos y que tiene que ver con el tamaño de las multinacionales.

Vives considera que es un error comparar PIB de una economía con la cifra de ventas de una empresa. Para su argumentación, también para hablar del poder, utiliza un texto de apoyo bastante pobre y sesgado ideológicamente, lo que acaba trasladándose a su primera respuesta.

“El primer argumento sobre el poder de las empresas repite un error, muy común entre los detractores de las empresas, y es el de exagerar su poder.  Dice, por ejemplo, que “69 de las mayores entidades del mundo son empresas y solo 31 son estados”.  Esta aseveración está basada en la comparación entre las ventas (ingresos) de las empresas con el Producto Interno Bruto, PIB, de los países, que representa el valor agregado por la economía.

Comparan peras con manzanas.  Debemos comparar cosas comparables, ventas con ventas o valor agregado con valor agregado. Como los países no tienen “ventas”, se deben comparar los valores agregados por la actividad de las empresas, de lo contrario habría doble conteo can las actividades de sus suplidores de insumos.  Aún a pesar de las grandes dificultades estadísticas en determinar el valor agregado de las empresas [1], si se hace la comparación correcta entre estos valores y el PIB de los países sólo dos de las 50 economías más grandes son empresas.  WalMart, por ejemplo, sería una octava parte de España, un poco más de la mitad de Venezuela y de un tamaño equivalente a Chile. [2]”  Vives (2017-1)

Empecemos con un poco de teoría. En una economía, de manera resumida, existen tres variables críticas que debemos medir para conocer su estado de salud:

  • La cantidad de producción y su evolución, porque es bien sabido que vamos a suponer que más es mejor según la ideología dominante (no entro en las contradicciones del supuesto).
  • El nivel de precios de una economía. Sabemos que los precios son los indicadores que nos dan señales de cómo está el mercado de un determinado bien, pero a la vez, y tras su agregación, de las señales que emite una economía.
  • El nivel de ocupación de los factores. ¿Estamos produciendo usando todos los factores o estamos desaprovechando algunos?

Estas variables no son observables directamente y para obtener unas aproximaciones nos hemos inventado los indicadores. Evidentemente los indicadores son “algo parecido a…” pero se da por sentado que no sean “igual a…”. Es, por tanto, consecuente pensar que cada indicador tiene sus pros y sus contras, y que teniendo esto en cuenta, no podemos descartar un indicador por sus contras, al menos, sin argumentar sus ventajas respecto a otros. Por ejemplo, el IPC y el deflactor del PIB tienen ambos sus ventajas e inconvenientes, lo importante es que se especifique cómo se ha calculado el nivel de precios de una economía.

Definamos que entendemos por PIB:

El PIB mide el valor monetario de los bienes y servicios finales —es decir, los que adquiere el consumidor final— producidos por un país en un período determinado (por ejemplo, un trimestre o un año), y cuenta todo el producto generado dentro de las fronteras. Abarca los bienes y servicios producidos para la venta en el mercado, pero incluye también otros, como los servicios de defensa y educación suministrados por el gobierno. (Fuente¿Qué es el producto interno bruto?

¿Comparamos peras con manzanas? En mi opinión, cuando comparamos empresas con economías no pretendemos convertir a estas últimas en las primeras, sino más bien al revés. Y no es cuestión baladí, porque entendiendo este cambio de perspectiva nos permitirá hacer unas suposiciones que nos facilitarán la comprensión del siguiente argumento.

Cuando se habla de tamaño de una economía se acostumbra a usar el PIB como un indicador. Si cogemos cualquier artículo en el que hablemos de potencias mundiales siempre aparecerá el PIB como un indicador. Lean, por ejemplo, este artículo de la web del World Economic Forum titulado Las 10 mayores economías del mundo. Cuando hablamos de tamaño de empresa utilizamos, también, diversos indicadores como son el volumen de activos, número de trabajadores y la cifra de negocios. Después de definir el PIB entenderán que el indicador más próximo a este es el de cifra de negocios. No son indicadores iguales pero muestran, en términos monetarios (se puede comparar), el tamaño de dos entidades diferentes. Tras haber definido el PIB pienso que la argumentación es más fácil de seguir: comparamos el valor monetario de los bienes y/o servicios finales producidos (y vendidos) por una empresa con los que se han producido (y vendido) en una economía.

A modo de conclusión, comparar el PIB de una economía con la facturación de una empresa, no es estrictamente correcto, pero sí que nos es útil y teóricamente, aceptable. Sería como comparar peras conferencia con las blanquillas, comparables en parte.

 

 

Fuentes:

Fernández, G. (2017): La que se avecina: Un capitalismo (aún) más salvaje. Repensando nuestro modelo de sociedad y de economía. Dossieres EsF n.º26, Verano 2017.

Vives, A. (2017): ¿De quién es la culpa si el capitalismo no funciona? Primera Parte: ¿Hacia un capitalismo (más) salvaje? ÁgoraRSC.

Vives, A. (2017): ¿De quién es la culpa si el capitalismo no funciona? Segunda Parte: ¿Hacia un capitalismo (más) salvaje? ÁgoraRSC.

Gray, A. (2017): Las 10 mayores economías del mundo. World Economic Forum.

Harnercker, M. (1979): Socialismo y Comunismo. Cuadernos Nº 7 de la serie: Cuadernos de Educación Popular: ¿Qué es el socialismo?

De Grauwe, P. y Camerman, P., (2003), Are multinationals bigger than nations? World Economics, Vol. 4, No. 2, abril-junio 2003, pgs. 23-37

El PSOE. Sus dos almas y el CETA.

eco126193449cf357a_0Hace poco más de un mes se celebraron unas primarias en el PSOE en las que se enfrentaron sus dos almas: la liberal (en sentido económico) y la más izquierdista. Ganó esta última a pesar de tenerlo todo en contra. Parecía todo en calma, hasta que los izquierdistas empezaron a tomar decisiones de izquierda. Sigue leyendo “El PSOE. Sus dos almas y el CETA.”