¿De quién es la culpa de que la RSE no haya funcionado?

(Publicado en Ágora. Agosto 2017. Enlace)

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Fuente: http://www.anticapitalistes.net/spip.php?article7025

He estado siguiendo el debate entre Antonio Vives y Gonzalo Fernández, en relación a un artículo de este último titulado La que se avecina: Un capitalismo (aún) más salvaje, y la primera y segunda respuestas de Vives. Pretendo aclarar algún punto que se ha tratado y abrir, en la medida de lo posible, un nuevo debate. Dado que las entradas no deben ser excesivamente largas, dividiré mi argumentación en varios articulillos.

En el artículo originario, Fernández (OMAL) hace una reflexión sobre el posible devenir de nuestro mundo ante la dualidad hegemónica que parece estar  batallando: el statu quo, todo va bien profundicemos en lo que hemos hecho hasta ahora, y, el extremismo fascista, de aquellos que pretenden capturar “la máxima ganancia posible para los capitales nacionales propios bajo la premisa de guerra económica y geopolítica entre bloques regionales, por el otro”, afirma el autor. Esta batalla en el discurso hegemónico se ha apreciado claramente en las últimas elecciones en los EE.UU., Francia, el referéndum del Brexit, etc. en las que han ido ganando diferentes bloques.

El mismo autor concluye con lo que opina serán las claves que determinarán nuestro futuro más próximo y sobre las que Vives debería haber contra-argumentado de manera más serena y sin denotar cierto dogmatismo, que a la vez parece criticar. Algunos errores en el texto, como confundir anticapitalismo y anti-empresa, así como confundir comunismo con intervención estatal, entre otros. Algunos de ellos comentaré y habrá que hacerlo con ciertos argumentos con un sesgo ideológico (que no me parece mal, pues hablamos de Economía) pero que el propio Vives considera como malo en el caso del sesgo ideológico de Fernández.

Para empezar, lo vamos a hacer con algunas inexactitudes que no son más que consecuencia de la simplificación de ciertos conceptos. Es importante señalarlos porque desvirtúan el debate posterior.

Primero, debería el autor ser más estricto cuando habla de anticapitalismo y antiempresa. No tienen nada que ver, absolutamente nada. Echar la culpa a la empresa sería como hacerlo a un coche por correr mucho. No sólo eso. ¿No existían empresas antes de la aparición del Capitalismo? ¿No existían empresas en el Bloque Soviético? ¿No existen en Cuba? Quienes consideran que el Capitalismo es un sistema salvaje no echan la culpa a las empresas sino, más bien, a los propios mecanismos que el sistema utiliza para reproducirse. Es la necesaria acumulación de capital para la reproducción del sistema la que le acabará perjudicando.

Segundo, le sucede lo mismo cuando asemeja el Comunismo con la participación del Estado. Diríamos, siguiendo a Marx, que el Comunismo es una fase más avanzada en la que no existe el Estado ni tampoco clases sociales. De estas aclaraciones resulta evidente que no encontramos ningún ejemplo que se acerque al 100% con lo que Marx esperaba que fuese, como sucede con el Capitalismo. Tanto cuando hablamos de un sistema como de otro estamos hablando hipotéticamente pues la realidad no ha mostrado jamás ninguno de ellos de manera exacta. Afirmar que Cuba o Corea del Norte son socialistas se debe basar, solamente, en que la propiedad de los medios de producción es del Estado y que el Gobierno es una dictadura, aunque no del Proletariado.

Entrando ya en los contraargumentos que aporta Vives a las conclusiones del artículo de Fernández, nos centraremos en este artículo en el primero de ellos y que tiene que ver con el tamaño de las multinacionales.

Vives considera que es un error comparar PIB de una economía con la cifra de ventas de una empresa. Para su argumentación, también para hablar del poder, utiliza un texto de apoyo bastante pobre y sesgado ideológicamente, lo que acaba trasladándose a su primera respuesta.

“El primer argumento sobre el poder de las empresas repite un error, muy común entre los detractores de las empresas, y es el de exagerar su poder.  Dice, por ejemplo, que “69 de las mayores entidades del mundo son empresas y solo 31 son estados”.  Esta aseveración está basada en la comparación entre las ventas (ingresos) de las empresas con el Producto Interno Bruto, PIB, de los países, que representa el valor agregado por la economía.

Comparan peras con manzanas.  Debemos comparar cosas comparables, ventas con ventas o valor agregado con valor agregado. Como los países no tienen “ventas”, se deben comparar los valores agregados por la actividad de las empresas, de lo contrario habría doble conteo can las actividades de sus suplidores de insumos.  Aún a pesar de las grandes dificultades estadísticas en determinar el valor agregado de las empresas [1], si se hace la comparación correcta entre estos valores y el PIB de los países sólo dos de las 50 economías más grandes son empresas.  WalMart, por ejemplo, sería una octava parte de España, un poco más de la mitad de Venezuela y de un tamaño equivalente a Chile. [2]”  Vives (2017-1)

Empecemos con un poco de teoría. En una economía, de manera resumida, existen tres variables críticas que debemos medir para conocer su estado de salud:

  • La cantidad de producción y su evolución, porque es bien sabido que vamos a suponer que más es mejor según la ideología dominante (no entro en las contradicciones del supuesto).
  • El nivel de precios de una economía. Sabemos que los precios son los indicadores que nos dan señales de cómo está el mercado de un determinado bien, pero a la vez, y tras su agregación, de las señales que emite una economía.
  • El nivel de ocupación de los factores. ¿Estamos produciendo usando todos los factores o estamos desaprovechando algunos?

Estas variables no son observables directamente y para obtener unas aproximaciones nos hemos inventado los indicadores. Evidentemente los indicadores son “algo parecido a…” pero se da por sentado que no sean “igual a…”. Es, por tanto, consecuente pensar que cada indicador tiene sus pros y sus contras, y que teniendo esto en cuenta, no podemos descartar un indicador por sus contras, al menos, sin argumentar sus ventajas respecto a otros. Por ejemplo, el IPC y el deflactor del PIB tienen ambos sus ventajas e inconvenientes, lo importante es que se especifique cómo se ha calculado el nivel de precios de una economía.

Definamos que entendemos por PIB:

El PIB mide el valor monetario de los bienes y servicios finales —es decir, los que adquiere el consumidor final— producidos por un país en un período determinado (por ejemplo, un trimestre o un año), y cuenta todo el producto generado dentro de las fronteras. Abarca los bienes y servicios producidos para la venta en el mercado, pero incluye también otros, como los servicios de defensa y educación suministrados por el gobierno. (Fuente¿Qué es el producto interno bruto?

¿Comparamos peras con manzanas? En mi opinión, cuando comparamos empresas con economías no pretendemos convertir a estas últimas en las primeras, sino más bien al revés. Y no es cuestión baladí, porque entendiendo este cambio de perspectiva nos permitirá hacer unas suposiciones que nos facilitarán la comprensión del siguiente argumento.

Cuando se habla de tamaño de una economía se acostumbra a usar el PIB como un indicador. Si cogemos cualquier artículo en el que hablemos de potencias mundiales siempre aparecerá el PIB como un indicador. Lean, por ejemplo, este artículo de la web del World Economic Forum titulado Las 10 mayores economías del mundo. Cuando hablamos de tamaño de empresa utilizamos, también, diversos indicadores como son el volumen de activos, número de trabajadores y la cifra de negocios. Después de definir el PIB entenderán que el indicador más próximo a este es el de cifra de negocios. No son indicadores iguales pero muestran, en términos monetarios (se puede comparar), el tamaño de dos entidades diferentes. Tras haber definido el PIB pienso que la argumentación es más fácil de seguir: comparamos el valor monetario de los bienes y/o servicios finales producidos (y vendidos) por una empresa con los que se han producido (y vendido) en una economía.

A modo de conclusión, comparar el PIB de una economía con la facturación de una empresa, no es estrictamente correcto, pero sí que nos es útil y teóricamente, aceptable. Sería como comparar peras conferencia con las blanquillas, comparables en parte.

 

 

Fuentes:

Fernández, G. (2017): La que se avecina: Un capitalismo (aún) más salvaje. Repensando nuestro modelo de sociedad y de economía. Dossieres EsF n.º26, Verano 2017.

Vives, A. (2017): ¿De quién es la culpa si el capitalismo no funciona? Primera Parte: ¿Hacia un capitalismo (más) salvaje? ÁgoraRSC.

Vives, A. (2017): ¿De quién es la culpa si el capitalismo no funciona? Segunda Parte: ¿Hacia un capitalismo (más) salvaje? ÁgoraRSC.

Gray, A. (2017): Las 10 mayores economías del mundo. World Economic Forum.

Harnercker, M. (1979): Socialismo y Comunismo. Cuadernos Nº 7 de la serie: Cuadernos de Educación Popular: ¿Qué es el socialismo?

De Grauwe, P. y Camerman, P., (2003), Are multinationals bigger than nations? World Economics, Vol. 4, No. 2, abril-junio 2003, pgs. 23-37

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¿Hay alguien ahí? #RSC no es #acciónsocial

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Fuente: Mallorca Diario.

Ha vuelto a ocurrir. Quizás no sea casualidad. Puede ser un interés particular en secuestrar el significado de lo que es la responsabilidad social empresarial. Sigue leyendo “¿Hay alguien ahí? #RSC no es #acciónsocial”

Esto es imposible.

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Escribir una leyenda

Sí, lo de la RSE es algo imposible mientras dejemos en el aire el significado de ciertos conceptos de vital importancia.

Estoy leyendo en El País un artículo de Justo Villafañe (léalo) en el que habla sobre la creación de un estándar europeo sobre Integridad Empresarial. En principio, veo negocio, otro sello. Aunque no pretendo escribir sobre eso. Sigue leyendo “Esto es imposible.”

Sobre sesgos cognitivos.

 

cognitive hazard“Sesgo cognitivo, prejuicio cognitivo o predisposición cognitiva son expresiones usadas para describir alteraciones en la mente humana que son moderadamente difíciles de eliminar y que llevan a una distorsión de la percepción, a una distorsión cognitiva, a un juicio impreciso o a una interpretación ilógica.

Se trata de un conjunto de fenómenos, en general, estudiados por la psicología cognitiva, todos con soporte empírico, y no se deben confundir con lo que comúnmente se entiende como «prejuicio». Así, mientras un prejuicio social (por ejemplo, cualquier forma de sexismo) se atribuye a un apasionamiento subjetivo y consciente a favor o en contra de algo sin que existan argumentos suficientes para sustentar esta posición (en tal caso, más bien, objeto de estudio de la ética), un prejuicio cognitivo es un fenómeno psicológico principalmente involuntario que sesga el procesamiento de la información (como la tendencia inconsciente y generalizada a entender un precio de $999 como inferior a $1000, cuando la diferencia es prácticamente irrelevante a la hora de pagar). Se trata de tendencias y comportamientos inconscientes que nos condicionan al intentar analizar la realidad.”
(Wikipedia)

Sigue leyendo “Sobre sesgos cognitivos.”

Me gusta el fútbol y la #RSE.


Excelente final de Champions League la jugada por el Real Madrid (RM)  y el Atlético de Madrid (ATM) el 24 de mayo en Lisboa. Dos lecciones muy importantes podemos extraer del partido:
          El esfuerzo colectivo te puede llevar a límites que no podías esperar.
          Hasta el rabo todo es toro.
Pero no es de fútbol (deporte) de lo que pretendo hablar, sino más bien del fútbol (negocio) y de RSE.
Las cifras que se barajan en el fútbol son de las que marean. Según la consultora Deloitte[i]si el negocio del fútbol mundial fuese una economía supondría la 17 economía del mundo. Según diversos estudios se le otorga al fútbol un peso en nuestra economía (España) del 1,5 a 1,7 % del PIB, que no es baladí. Los ingresos del RM para la temporada 2012-13 fueron de cerca de 520 millones de euros, ocupando el primer escalafón mundial. El ATM, para la misma temporada, ocupó el puesto 20, con 120 millones de euros.
Cuando hablamos de fútbol, en muchos casos, dejamos atrás la racionalidad y nos dejamos llevar por las emociones. Es por esto que al fútbol se le otorga un poder ejemplarizante por aquellos valores positivos que transmite a la sociedad, léase, trabajo en equipo, esfuerzo, solidaridad, pertenencia a un grupo, entre otros.
Su lado oscuro son aquellos valores negativos que se trasladan a la sociedad. El dóping o el amaño de partidos son castigables por ser delitos, y dejan un mensaje en la sociedad de que todo vale por ganar. También se blanquea dinero procedente de actividades ilícitas a través de los maletines de final de temporada, así como en las apuestas. Pagar a jugadores mediante empresas pantalla a través de paraísos fiscales cantidades de dinero astronómicas  tampoco parece muy responsable. Que conste que no critico la cantidad (si se invierte es porque rinde) sino la forma en que se hace. La exageración de cualquier sentimiento nos lleva a situaciones bastante absurdas, como ver a un jugador entrar en unos juzgados para testificar por un “presunto” fraude de millones de euros a las arcas públicas, de todos, rodeado de aficionados de un club apoyándolo. Otra consecuencia de la exageración es la violencia de los ultras , en mi opinión, bastante bien llevada por los clubs.
La importancia del sector queda justificada en cifras y además su importante efecto sobre la sociedad me lleva a comprobar si los clubes de fútbol tienen estrategias de RSE[ii]. La decepción ha sido mayúscula al comprobar que no es así. La mayoría de asuntos relacionados con la sociedad y el entorno se resumen en acciones sociales, algunas emprendidas con buen atino y otras bastante alejadas de lo que es RSE. La gestión de impactos de los clubes de fútbol sería un paso importante en los negocios por los beneficios asociados a la gestión responsable de las empresas (retención talento, gestión de riesgos, mejora de la competitividad, etc).
Supongo que con una estrategia de RSE se evitarían patrocinadores como los                que ayer llevaban en el pecho los jugadores y miles de aficionados. Los aficionados “merengues” llevaban Fly Emiratesperteneciente a un Estado en el que no se respetan los DDHH, EAU, como tampoco los respetan en Azerbaiyán, que se lucía en las camisetas del Atleti. Quizás supongo demasiado, visto que la UEFA y la FIFA sí que disponen de RSE y en cambio, la primera colabora con Gazpromy la segunda organiza un mundial en Qatar. Algunos elementos a tratar  podrían ser la gestión de los impactos negativos que ocasionan los partidos en las ciudades (retenciones de tráfico, ruido, aglomeraciones de personas,…), pero también serían interesantes medidas para reducir contaminación a la hora de trasladarse al estadio (fomento transporte público, desplazamientos en coches llenos, promover el compartir transporte,…)
Volvemos a lo de siempre, es extraño que un sector tan importante como este no disponga de estrategias de RSE, con las ventajas mil veces repetidas que le supondría al propio club y por supuesto, a todos nosotros.
Para acabar, felicitar a los subcampeones por la grandísima temporada que han hecho y como no, también, a los brillantes campeones de su 10ª Copa de Europa, el Real Madrid.
¡Hala Madrid!
@Paco_Cervera


[i] Deloitte Football Money League 2014 (enlace)
[ii] Se podría ampliar el estudio a más clubs y países. Yo simplemente me he fijado en los más importantes en la LFP: RM, ATM, FCB, Sevilla FC, Valencia CF, Athletic Club.

Genial @Salvadostv. Perdamos el miedo a ejercer la Democracia.


El programa Salvados, que se emite en La Sexta los domingos noche, dio en su emisión de anoche (11 de mayo 2014) un gran paso. De la crítica pasó a la esperanza. El capítulo se tituló “Solos ante el poder”  y en él se ponían cara a casos particulares en los que un ciudadano se había enfrentado a una gran empresa. El programa lo pueden ver en la web de la cadena, pero en esta entrada, me quería centrar en otros aspectos que subyacen en los casos y que pueden pasar inadvertidos.

En el primer caso, Juan José Ramos, afectado por la pobreza energética y Cote Romero, Plataforma para un Nuevo Modelo Energético, hablan sobre la lucha que mantienen con Iberdrola.  Nos encontramos con la situación que unos servicios, antes públicos, esenciales para la vida cotidiana no pueden ser pagados. Ante esta circunstancia cabe preguntarse sobre la idoneidad del suministro privado de estos servicios o de la vuelta a un suministro público del mismo. Siempre se nos dijo que la privatización era necesaria y que repercutiría en un menor precio de la energía y, por tanto, un mejor y mayor suministro. Pero, una vez visto que esto no ha sido así, ¿se debe recuperar el servicio por parte de la administración? ¿Compensan los errores del mercado los programas en RSE de las compañías?  Respecto la primera pregunta, no sé. Respecto a la segunda, no. La compañía ha obtenido un beneficio neto el primer trimestre del 2014 de cerca de 1.000 millones de euros, pero parece no estar dispuesta a compartir el valor generado por su actividad con los más necesitados, a pesar de disponer de programas de acción social y un fundación (consultar aquí).
Pascual Carrión, pastor, llevó a la Justicia el intento de expropiación de sus tierras. Muchas cosas a destacar de este señor, su coherencia, de su saber, de su vivir. Fue absolutamente consciente que si una cosa vale uno, no tienen por qué darle dos, ante lo que se plantó.  Me gustaría poner en valor cómo una persona que vive según unos valores distintos a los del mercado ha podido vencer a los zarpazos tentadores del sistema. Si uno se aparta de las “virtudes” del Capitalismo puede encontrar la felicidad y además, la coherencia con uno mismo. Ha sufrido, pero es feliz.
José Ramón García, alcalde de la Ribera de Arriba(Asturias), luchó lo indecible por lo que se conoce como Justicia Fiscal.  La empresa propietaria de la central térmica sita en el municipio no consideraba paga el IBI por el total de la instalación y sólo lo hacía de parte. En términos monetarios, suponía pagar 1 millón de euros por algo que suponían 5 millones. Las amenazas hacia el alcalde y presiones, con intento de untamiento, no han dado fruto y la compañía debe pagar el impuesto por la totalidad de la instalación. Con el dinero que ha obtenido el Ayuntamiento ha mejorado los servicios sociales de la localidad. En el mundo de la RSE la justicia fiscal no suele mentarse, como la bicha, por si acaso. Pero parece claro que para la acción social de una empresa, mejor que pague los impuestos que correspondan y la administración los destinará allí donde sea necesario.  La RSE nacería después de pagar los impuestos. Aquellos que piensen que los corruptos de la administración se quedarán con los impuestos, que piensen que en el ejemplo, era la compañía la corruptora. Adjunto la web de la estrategia de sostenibilidad del grupo.
Como último caso, el de Itziar González, arquitecta y que fue en las listas de un partido político en Barcelona. Su crimen, intentar regular los alojamientos turísticos de Ciutat Vella.  Destapó muy claramente el funcionamiento mafioso de ciertos “empresarios” (no todos, por supuesto, y malos empresarios por eso las comillas).  Intentos de soborno, amenazas, violación de su hogar, no parecen formas normales de hacer dinero. La necesidad de una administración transparente, íntegra y que defienda los intereses de los ciudadanos se hace más que necesaria, imprescindible. ¿Qué pasará cuando los ciudadanos ejerzamos la democracia? No votemos simplemente, sino que nos impliquemos en los deberes que conlleva la Democracia. El empoderamiento de la población es requisito indispensable para que tanto instituciones públicas como negocios se comporten responsablemente.
No olviden que la RSE debe nacer de la sociedad hacia la empresa, jamás al revés.
En el siguiente enlace pueden ver el programa completo.
@ResponsEcon

Necesidad de cambio



[i]La victoria del paradigma neoliberal es un hecho (Stiglitz, 2008) y tampoco la RSC ha escapado él[ii]. Aunque en unos primeros compases Milton Friedman (The Social Responsibility of Business is to Increase its Profits, 1970) pareció rechazar cualquier responsabilidad más allá que con los accionistas-propietarios, el tiempo ha conseguido superar esta visión.

Si lo afirmado arriba ha sucedido no ha sido causa de una relajación de los preceptos neoliberales, sino de una reformulación de lo que debe ser la RSC centrada en el business case (intrumental, según (Garriga and Melé, 2004)[iii]). Efectivamente, el modelo accionarial clásico ha evolucionado a lo que se puede considerar un modelo condicionado (Rodríguez, 2007). Continuamos maximizando el valor de la empresa, aunque ahora se condiciona a una gestión de los grupos que “nos interesan”. Parafraseando a Eduardo Galeano, he llamado a esta RSE como la del envase, pues importa más lo que se ve que el interior de la misma. Además, si la rascas un poco puedes ver que debajo todo sigue igual[iv]. Esta RSE no cuestiona nada, simplemente, nos presenta los hechos sin demasiado análisis. Quizás por eso, según un dato presentado por Pedro Ortún[v], un 73% de las personas en Europa desconfían de las multinacionales[vi][vii][viii].
Pero, ¿tienen la culpa (sólo) las empresas? Por supuesto que no. La sociedad civil tiene que asumir su rol (artículo en eldiario.es (Cervera, 2014))en cierta forma olvidado, o no identificado. Si el modelo social, o cultural, está cambiando que no sean sólo las empresas quienes decidan la morfología del cambio[ix]. La RSE tiene que ver con la gestión de los impactos de las empresas en la sociedad[x], pues que sea esta última quien decida, también, como prefiere que sean gestionados[xi].
No hay solución sencilla, pero los problemas tampoco lo son. En mi opinión, un primer paso consistiría en la democratización, real, del gobierno de la empresa (Moreno, 2013) (Argandoña, 2007) (Argandoña, 2013) (Rodríguez, 2007). Permitir que los otros interesados en el devenir corporativo opinen, participen o penalicen en las decisiones. Pero, junto a este paso, se debe producir un cambio actitudinal en la sociedad[xii], para así recuperar el discurso, ahora apartado, de la RSE[xiii].
Considero que deberíamos rehuir de la complacencia y exigir una RSE crítica. Cuestionarse cada paso con sinceridad y con un verdadero diálogo, sin prevalencias de poder (Thomson and Bebbington, 2005) (Zakhem, 2008), de tú a tú. Parece como si se tuviesen que resaltar las buenas prácticas y esconder las malas. Pero, no sólo esto. ¿Son las buenas prácticas tan buenas? ¿Las malas son tan malas? ¿Hasta dónde debería llegar el cuestionamiento?
No es sencillo cambiar la costumbre del proceder de los negocios[xiv], pero hay que ser consciente de lo que se pretende y resistir en el empeño. Seguro, de primeras, serán vistos como unos bichos raros, ninguneados y después, incluso, ridiculizados, pero la resistencia debe ser fuerte (sobre tácticas de debate).
No se trata de ser crítico y resistir en el empeño para destruir, debemos plantearnos el construir una sociedad mejor[xv], la que nos merezcamos, sin más. Y esa fuerza deberá nacer desde abajo, porque es en el fondo donde están los disconformes. Los cambios que han venido desde arriba sabemos, sobretodo en España, que tienen un efecto muy limitado.
Cada uno de nosotros, desde nuestro trabajo, podemos empezar a cambiar, es cuestión de voluntad[xvi]. Aunque parezca una utopía, es simplemente un cambio de actitud. Adjunto un texto de un neoliberal, Friedich von Hayek, que en 1949, decía lo siguiente sobre cómo cambiar el paradigma económico de la época:
“Necesitamos líderes intelectuales (…) dispuestos a trabajar por un ideal, aunque sus perspectivas de rápida realización sean escasas. Deben estar dispuestos a aferrarse a los principios y batirse por su completo cumplimiento, aun cuando parezca lejano (…) Quienes se han ocupado exclusivamente de lo que parecía realizable (…), se han encontrado constantemente con que incluso eso devenía políticamente imposible, por la evolución de una opinión pública a la que no habían hecho nada por guiar (…). Si recuperamos la batalla de las ideas (…), la batalla no está perdida.”(Rodríguez, 2007, p.40) (Intellectuals and Socialism, 1949)

Hayek murió en 1992, ¿quién se lo iba a decir?
Transcripción del discurso en Jornada #ActivismoRSC II Edición, 26 de marzo[xvii].
@Paco_Cervera
NOTAS


[i] Justificación del discurso. Con citas y notas al final. Se pretende justificar lo dicho y evitar cualquier suspicacia sobre la autoría del mismo.
[ii] Opinión generalizada desde la izquierda.
[iii] La idea siguiente ya la vengo defendiendo hace tiempo. En mi blog una entrada del 2012: El capitalismo impoluto nos va ganando. Aunque es cierto que el nombre instrumental no es mío, la suelo llamar del status quo).
[iv] Muchas organizaciones de la sociedad civil consideran la RSE como el “Caballo de Troya” del neoliberalismo, léase OMAL, algún partido de izquierda, IU, incluso en el PSOE.
[v] En la propia jornada.
[vi] Mi idea original explicaba cómo se podían relacionar algunas de las 10 medidas de lo que se conoce como Consenso de Washington (Williamson, 2002) (enlace). No hablar de impuestos, cuestionar papel Estado, desregulación.
[vii] No había tiempo puesto que se alargaron las anteriores intervenciones, sobretodo la vicedecana). También quería explicar las características de la RSE actual (unilateralidad, instrumentalización de los grupos de interés, lo que permite prácticas de RSE en el Sur, cuyos públicos objetivos están en el Norte (recomiendo al profesor Hernández, Ramiroy muchos que tienen una visión crítica sobre la RSE y sus consecuencias sobre la ayuda al desarrollo, la Universidad del País Vasco es un referente) (Artículo de Alternativas Económicas, RSC: ¿Responsabilidad o Pantalla?).
[viii] Me creo las críticas puesto que me creo la versión neoliberal de la RSE. Además, considero que el SOCIAL requiere casar los intereses empresariales dentro de los sociales, nunca al revés. Puede leer la entrada de mi blog La RSE es lo que es.
[ix] Más bien supone una cuestión democrática. No tienen las empresas que decidir, solas, cómo va a ser el cambio que se produzca.
[x] COM(2011) 681 final
[xi] La empresa bajo el paradigma neoliberal, la globalización y las TIC adquiere un protagonismo social tal que influye, demasiado, en vida política y social. ¿Debe una institución tan poco democrática dirigir vida política? Parece un proceso imparable, entonces pensemos en democratizar empresa, más que en mercantilizar la vida social.
[xii] Antoni Ballabriga lo comenta en la propia Jornada.
[xiii]Diferentes entradas en mi blog proyectan la idea del secuestro del concepto de RSC por el mundo empresarial del status quo.
[xiv] Ballabriga y González lo afirman en la Jornada, aunque uno, el primero, considera que el vértice superior, mientras que el segundo, habla de las tareas de la base.
[xv]Jáuregui, en la propia Jornada, repite una frase que escuchó el día anterior en un acto al que asistió.
[xvi] Sobre la responsabilidad individual comentó Juan Villamayor en la segunda mesa.
[xvii] Seguramente me dejaré alguna cita bibliográfica, puesto que no lo hice basándome en nada en particular. Más bien han sido lecturas que han ido conformando un todo en mi cabeza.
(Aartsen and Constantijn, 2013; Detomasi, 2008; Jenkins, 2005; Merino and Valor, 2011; Valor, 2005)
BIBLIOGRAFÍA
Aartsen, V., Constantijn, 2013. CSR in Times of Neoliberal Hegemony (SSRN Scholarly Paper No. ID 2271590). Social Science Research Network, Rochester, NY.
Argandoña, A., 2013. ¿Hacia otro modelo de empresa? | Economía, ética y Responsabilidad Social de la Empresa.
Cervera, F., 2014. Neoliberalismo, activismo y Responsabilidad Social Empresarial [WWW Document]. eldiario.es. URL http://www.eldiario.es/zonacritica/Neoliberalismo-activismo-Responsabilidad-Social-Empresarial_6_221587878.html (accessed 4.2.14).
Detomasi, D.A., 2008. The Political Roots of Corporate Social Responsibility. J. Bus. Ethics 82, 807–819. doi:http://dx.doi.org.ezproxy.uned.es/10.1007/s10551-007-9594-y
Garriga, E., Melé, D., 2004. Corporate Social Responsibility Theories: Mapping the Territory. J. Bus. Ethics 53, 51–71.
Intellectuals and Socialism, n.d.
Jenkins, R., 2005. Globalization, Corporate Social Responsibility and poverty. Int. Aff. 81, 525–540. doi:10.1111/j.1468-2346.2005.00467.x
Merino, A., Valor, C., 2011. The potential of Corporate Social Responsibility to eradicate poverty: an ongoing debate. Dev. Pract. 21, 157–167. doi:10.1080/09614524.2011.546005
Moreno, J.Á., 2013. Gobierno de la empresa y democracia: una bandera para la izquierda [WWW Document]. eldiario.es. URL http://www.eldiario.es/zonacritica/Gobierno-empresa-democracia-bandera-izquierda_6_154744536.html (accessed 4.2.14).
Rodríguez, J.M., 2007. Responsabilidad social corporativa y análisis económico: práctica frente a teoría. Ekon. Rev. Vasca Econ. 12–49.
Stiglitz, J.E., 2008. ¿El fin del neoliberalismo? [WWW Document]. Proj. Synd. URL http://www.project-syndicate.org/commentary/the-end-of-neo-liberalism- (accessed 4.7.14).
Thomson, I., Bebbington, J., 2005. Social and environmental reporting in the UK: a pedagogic evaluation. Crit. Perspect. Account. 16, 507–533. doi:10.1016/j.cpa.2003.06.003
Valor, C., 2005. Corporate Social Responsibility and Corporate Citizenship: Towards Corporate Accountability. Bus. Soc. Rev. 110, 191–212. doi:10.1111/j.0045-3609.2005.00011.x
Zakhem, A., 2008. Stakeholder Management Capability: A Discourse-Theoretical Approach. J. Bus. Ethics 79, 395–405. doi:http://dx.doi.org.ezproxy.uned.es/10.1007/s10551-007-9405-5
Williamson, J., 2002:  What Washington Means by Policy Reform by John Williamson, Peterson Institute for International Economics Chapter 2 from Latin American Adjustment: How Much Has Happened?Edited by John Williamson. Published April 1990. November 2002

Echemos la vista atrás con la #RSC


El mundo de la RSC debería hacer una reflexión sobre el sentido de la misma. Efectivamente, parece como si el día a día hubiese borrado de un plumazo aquello que ha llevado a la aceptación de esta materia como algo útil para el desarrollo sostenible.
Sea quizás culpa de lo abierta que quedó la definición del concepto Desarrollo Sostenible en el Informe Brundtland de 1987. Recordemos:
“aquel desarrollo que permite satisfacer las necesidades actuales sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras”
¿Qué entendemos por necesidades? ¿Cuántas generaciones futuras? ¿Qué significa desarrollo? 

Si recordamos aquella época, al menos en mi caso, las imágenes que me vienen a la cabeza son la hambruna en África y la implicación de multinacionales americanas en abusos de poder en Latinoamérica. Incluso, añadiría, veníamos de la participación de empresas transnacionales en la instauración de dictaduras como la de Chile, por ejemplo.
¿Pueden las empresas ayudar a la Humanidad en conseguir el ansiado objetivo del desarrollo sostenible?
Si existe algún acuerdo generalizado, es que es la propia actividad humana la que está provocando el cambio climático. La actividad realizada a través de las empresas es insostenible por varios aspectos, uso de recursos, generador de desigualdad, como ejemplo.
Con todo, la RSC pareció ser un elemento que podía conducir al cambio necesario desde la empresa para la consecución del citado objetivo. La corriente más numerosa apostaba por que el cambio no debía producirse de forma revolucionaria, sino más bien, progresiva. Pero bien, siempre que se vea una voluntad clara, desde la empresa, por cumplirlo.
Desde siempre y desde posiciones más radicales (socialismo, ecologistas y feministas radicales), siempre se ha dudado de la RSC como estrategia que pudiese solucionar nada. Las posiciones más partidarias del statu quo, van más allá y dudan de la necesidad de cumplir con otros objetivos diferentes a los máximos rendimientos para los accionistas.
¿Existe el compromiso por parte de la empresa con el cambio necesario?
Una cosa es lo que se dice y otra, muy diferente, los resultados. En una entrada del blog “Menos samba y más trabajar o Informes de (II)” y alguna noticia no muy antigua “Nuevo récord de emisiones de CO2” que hace dos años ya se escribió igual “Nuevo récord de emisiones de CO2″, ya se vislumbra que los hechos no van en consonancia con las palabras. En el 1992, el mundo de los negocios se comprometió a trabajar por erradicar la pobreza y por la conservación del medio ambiente, parece tiempo suficiente.
Por tanto, podemos renunciar a la RSC, no por inútil, sino por la captura que se ha hecho por parte de los poderes partidarios del statu quo. Para ello podemos adentrarnos en el estudio de las posturas más radicales, según intereses, o por el contrario, dejarnos llevar por el tsunami neoliberal.Sería una pena, pero es demasiado importante el objetivo final como para perder el tiempo. Lo que no podemos es cerrar los ojos como si no pasara nada.
 Nosotros mismos.
@Paco_Cervera
@ResponsEcon