¿EL FINAL DEL CAPITALISMO?

En esta entrada sólo voy a remarcar lo que, según Karl Marx (1818 – 1883) y sus seguidores provocaría el final del capitalismo.
En primer lugar, consideraba que las empresas tenderían a hacerse más grandes para así, eliminar competencia del mercado. En este proceso monopolista, las empresas sustituirán mano de obra por máquinas para, de esta forma, pagar menos salarios (se mantiene así la plusvalía). La sustitución entre mano de obra y capital conlleva un aumento de lo que se denomina Ejercito de Reserva de la Industria, que cada vez irá ejerciendo más fuerza hacia abajo en los salarios. Es aquí donde aparece el primer dilema del capitalismo. Si lo que genera valor (según Ricardo y Marx) a la producción es la fuerza de trabajo y cada vez se emplea menos, ¿qué le pasa al valor de los productos? Que baja.
En segundo lugar, las crisis de demanda se irán sucediendo en el sistema capitalista. Cada vez, el poder y riqueza se irá concentrando en unos pocos. Mientras, la gran masa “proletaria” será cada vez más mísera y pobre.
Con todo, llegará un momento en que el sistema capitalista será insostenible y esta caída traerá un sistema sin clases.
No es ni una reflexión ni lo que creo que está pasando. Simplemente, me ha venido a la cabeza y sustituyendo expresiones marxistas, por algunas más actuales, no sé…

RESPONSABILIDAD DE LA SOCIEDAD.

En el texto que escribí titulado “Democracia y Mercado”, reflexioné sobre si estos conceptos eran sinónimos, o mejor dicho, si la democracia era una característica de lo que se conoce como economía de mercado. Después de diferenciar ambos conceptos, me gustaría plantear la situación siguiente. Es normal quejarnos de las empresas que contaminan, que obtienen muchos beneficios, que despiden a sus trabajadores, y otros casos de la misma índole. Decimos que las empresas deben ser más socialmente responsables y asumir sus deberes como ciudadanas. Pero, y la sociedad,
¿QUÉ SE NOS PUEDE EXIGIR A NOSOTROS COMO CIUDADANOS?
En nuestra cultura, es muy frecuente criticar lo que los demás hacen mal, pero no aceptamos de igual forma las críticas a nuestros trabajos. El sistema político en el que vivimos es la DEMOCRACIA, donde el poder radica en el pueblo, y donde una persona vale un voto (teóricamente, puesto que después vienen los métodos de reparto). Cada cierto tiempo, tenemos el DERECHO de mostrar nuestra disconformidad o conformidad con la gestión de nuestros representantes, ¿cuál ha sido el porcentaje de participación en las últimas elecciones locales? 66,23% La respuesta se debe interpretar en cuánta gente ha decidido ejercer su DERECHO al voto, o bien, si han decidido ejercer su deber como ciudadano y no comportarse como un Polizón (free-rider), que además, después, critica lo que otros han elegido.
No sólo debemos reducir nuestra función en la sociedad a si vamos a votar o no. ¿Cuántas personas pertenecen a alguna asociación pública o privada, equipo de deportes, sociedad musical, gastronómica, participan de las fiestas municipales como lo que somos, seres sociales?
Cuando lanzamos la basura, cuando cogemos el coche para desplazarnos unos pocos metros, cuando echamos el aceite en el fregadero, cuando dejamos la luz encendida, mil ejemplos, ¿alguien piensa en los demás? Si los demás lo hacen, yo no voy a ser tonto, ¿no? Igual sería más correcto de la siguiente manera, si los demás son tontos, ¿tú también lo eres?
Encima tenemos la caradura de exigir a los demás aquello que nosotros no hacemos. Es muy fácil pedir que las empresas no contaminen, que concilien la vida laboral y familiar de sus trabajadores, que tengan en cuenta las pretensiones sociales de los grupos de interés; pero, ¿tú lo haces?
Esta reflexión es bastante superficial, aunque me sirve para valorar realmente lo que significa para las empresas el esfuerzo de volverse Socialmente Responsables. Está claro que algo sacan en su beneficio, sino no lo harían, pero también ganamos todos. De igual forma, si dejamos de comportarnos de la manera que lo estamos haciendo y entendemos que el vivir en sociedad requiere de mayor implicación en actos, que en definitiva nos van a beneficiar a nosotros y a los demás. Se ganará en legitimidad en nuestras reclamaciones y será, entonces, cuando podamos exigir lo que nosotros hacemos.
Para finalizar me gustaría hacerlo con una frase de JF Kennedy, que acostumbro a repetir a mis alumnos cuando no se esfuerzan:
“No preguntes lo que el Estado puede hacer por ti, sino que es lo que tú puedes hacer por él”.

AYUNTAMIENTOS RESPONSABLES.

Durante estos días estamos viendo como las nuevas administraciones locales y autonómicas se están constituyendo. Es ahora, cuando los nuevos gobiernos, elegidos por la ciudadanía, se tienen que poner a trabajar. Procedería pararse a reflexionar y pensar qué es lo que se podría hacer desde estos entes, más cercanos al ciudadano, para ser más RESPONSABLES con sus conciudadanos. Lo que se plantea es la necesidad de que los Ayuntamientos sean organizaciones socialmente responsables.
¿Podemos hablar de Responsabilidad Social de los Ayuntamientos?
Por supuesto, en cierta medida es lo que se está pidiendo desde “los Indignados”. El movimiento del 15M, está reclamando mayor participación de la sociedad en las instituciones (grupos de interés), menos privilegios para los políticos (gestores) y que se trabaje más para el pueblo (tener en cuenta las expectativas de sus stakeholders).
Si nos fijamos y cambiamos “Movimiento 15M”por grupos de interés, las reivindicaciones de este grupo serían muy semejantes a las que se le pueden exigir a una empresa en materia de RSC.
Un Ayuntamiento que actuara de forma responsable, lo haría porque está buscando la sostenibilidad, de él mismo y de la sociedad que lo rodea, desde las tres dimensiones típicas, esto es, sostenibilidad económica, social y medioambiental.
¿De qué manera puede actuar un Ayuntamiento de forma responsable?
Al ser un organismo público, este puede actuar de dos formas en favor de la sostenibilidad:
        Comportándose como un organismo socialmente responsable, y
        Favoreciendo el comportamiento responsable de las empresas que actúan en la localidad.
En mi modesta opinión, sería muy interesante que los nuevos Ayuntamientos empezaran a tener en más en cuenta a la RSC (me constan que algunos ya lo hacen) y seguramente, nos encontraríamos ante mejores escenarios que los actuales.

DEMOCRACIA Y MERCADO

Durante estos días estamos asistiendo, en mi caso incrédulo, a una “especie” de revuelta social en todo el Estado español  en contra de lo que consideran una injusticia social y económica. La injusticia radica en las causas que han provocado la profunda crisis actual y quién debe soportar en mayor medida sus efectos. Estas personas se quejan del sistema democrático, del capitalismo, de los bancos, sí, un poco de todo.
Ante esta situación, me gustaría hacer una breve reflexión sobre dos conceptos, tantas veces utilizados como sinónimos y ahora tan lejanos a parecerse en algo.
¿Qué es la Democracia? Es un sistema de gobierno de un grupo de personas, en el que la soberanía recae sobre el pueblo, que elige a sus representantes mediante elección directa, o bien, indirecta. Estos representantes se agrupan en lo que son los partidos políticos.
¿Qué es la Economía de Mercado? Para definirla, utilizaré una definición, no literal, del magnífico economista Galbraith. Decía que la economía de mercado no es más que un cambio de nombre de lo que se conocía anteriormente como Capitalismo. Este sistema económico, considera que la actuación egoísta de las personas nos conducirá a una situación en donde todos estaremos mejor. La intervención del Estado se reduciría a su mínima expresión (seguridad, defensa de fronteras, etc).
Si nos fijamos en los dos conceptos parece flotar algo parecido a la Libertad. En la democracia, libertad de elección a sus representantes. En la economía de mercado, libertad de elección tanto para consumidor como para empresa. Todo perfecto.
 Pero, en ambos casos parece ser que no es cierto. En la democracia elegimos cada cuatro años a una serie de personas que viven de la política (nueva clase social) y que se olvidan de nosotros hasta que vuelven las elecciones. Además, ¿qué diferencia hay entre los partidos que pueden mandar? (Es retórica) En el mercado, ¿alguien se cree que las empresas se enfrentan entre ellas en competencia perfecta? ¿No nos influyen con publicidad?
Aunque, esto sea verdad, no podemos olvidar que el Gobierno como factor de macroentorno empresarial, puede influir en las estrategias de las empresas. Si nosotros elegimos el Gobierno, en definitiva elegimos como queremos que las empresas nos traten. Sin profundizar más (que se podría), ¿queremos que las empresas nos traten así? Que a la mínima nos despidan, que paguen salarios poco acordes a tu preparación, que los beneficios sean privados, mientras que las pérdidas las pagamos todos, que …
Si la democracia es real, ¿qué pasa? La publicidad nos hace creer que algún día tendremos el coche que no tenemos, que tendremos una familia con niños y nos levantaremos cuando el sol haya salido, que tendremos tiempo para nosotros, deporte, amigos.
Quizás, para mí, lo más importante sean las últimas cosas. ¿Y si luchamos por ellas?

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA – ( COMPRAR, TIRAR, COMPRAR )

Hola a todos.
Hace tiempo que desaba escribir alguna cosa en el blog, aunque el tiempo hasta mediados de junio será limitado. Ante la falta de tiempo he optado por colgar un documental, muy famoso, que trata el tema de la OBSOLESCENCIA PROGRAMADA. Este concepto explica el hecho que las empresas, de una forma consciente, programan el final de la vida de sus productos. ¿Cuántos de nosotros no habremos escuchado frases del estilo, “est@s … no son como los de antes”?
Se complementaría con otro concepto, OBSOLESCENCIA PERCIBIDA, es aquella que nos empuja a deshacernos de productos que todavían no han alcanzado el final de su vida útil. Los ejemplos son claros, la moda, tecnología informática.

El sentido de todo esto sería el mantener un patrón de crecimiento económico, basado fundamentalmente en el consumo de las familias. Si tiramos antes compramos antes, así las empresas producen, contratan a gente que con su salario vuelve a comprar…
Parece perfecto, ¿no? Pues, NO. No se tienen en cuenta los efectos sobre el Planeta de lso recursos utilizados para producir, ni los de los residuos que se generan al deshacernos de lo viejo.

Espero que lo disfruteis. Hasta pronto.

¿Son el PIB y el PNB útiles para medir el desarrollo?

En mi anterior publicación hablaba de si es más conveniente crecer económicamente o desarrollarnos socialmente. La conclusión a la que quería llegar era que llegados a cierto nivel de status económico, lo mejor era desarrollarnos en otros aspectos realcionados con la calidad de vida.

Ahora pues, la siguiente cuestión es si existen actualmente indicadores que midan el desarrollo, entendido como el bienestar de  la sociedad, no sólo en términos económicos. La respuesta parece clara, ya que, los indicadores más frecuentemente usados para valorar el estado de un país, sólo hacen referencia al valor de la producción de bienes y servicios, Producto Interior Bruto (en un país) o Producto Nacional Bruto (de los nacionales de un país). Cuando los políticos nos hablan del bienestar de un país se refieren, generalmente, al valor de estos indicadores per cápita, esto es, dividido por el número de habitantes que han producido ese valor. Los valores per cápita nos indican qué proporción de la producción le corresponde a cada habitante o nacional, y nunca significa que esa sea la distribución real de la riqueza. Tenemos casos donde el PIB per cápita es muy elevado (lo que sería entendido como que los habitantes de esa región son muy ricos) pero su distribución está relativamente concentrada en pocas manos, por ejemplo los países árabes productores de petróleo.

Como anteriormente se ha señalado, estos indicadores miden el valor de la producción y, ¿qué tiene que ver la producción con la felicidad? Se puede argumentar diciendo que cuanto más se produce más rentas se generan para los agentes participantes en el proceso productivo. Pero, ¿cómo se distribuye? Deben existir mecanismos para el reparto equitativo (al menos justo) de las rentas. Con todo, se intenta llegar a un desarrollo social y no sólo económico, estos indicadores miden valores económicos y parece ser que todos compartimos que “el dinero no da la felicidad”. Nuestros institutos estadísticos deberían construir unos indicadores que complementaran a los anteriores, o bien, en último caso, que los sustituyeran.

Estas nuevas medidas deberían ser adoptadas por los políticos para la elaboración de políticas que no se basaran en el simple crecimiento de indicadores que valoran la producción. Se debe buscar la felicidad de las personas y evitar que unos indicadores mal entendidos lleven a la sociedad a situaciones desagradables como las actuales.

Los indicadores actuales no nos sirven, o sólo en parte, por lo que se pide que se creen otros indicadores que se adapten de mejor manera a lo que se pretende medir. En posteriores posts, hablaré de qué indicadores se han venido utilizando en este sentido, así como de sus ventajas e inconvenientes.

Crecimiento Económico o Desarrollo Social.

Desde que hemos entrado en esta tremenda crisis económica, estoy escuchando a diferentes líderes políticos reclamando reformas para continuar en la línea del crecimiento económico.
Parece ser que mucha gente se llena la boca hablando de sostenibilidad, Leyes de Economía ¿Sostenible? y otros términos similares, y ninguno de ellos tiene ni idea de qué significa ésto. Mi pregunta es la siguiente, ¿DEBEMOS SEGUIR CRECIENDO?
Para responder a esta pregunta lo voy a hacer utilizando a las personas como ejemplo. Todas las personas, pasamos una época de nuestra vida en la cual lo importante es crecer, no de cualquier forma, sino compensadamente. Si lo trasladamos a las economías, hay países que por su desarrollo necesitan crecer en materia económica hasta alcanzar un estado de bienestar que les permita vivir en comodidad. Las personas llegamos a un punto en el que continuar creciendo no tiene sentido, y es mucho más interesante estar con bien en salud, pero mejorar en aspectos como trabajo, relaciones, en definitiva lo que sería desarrollarnos, formarnos como mejores personas. ¿POR QUÉ NO LO TRASLADAMOS A LAS ECONOMÍAS?
Las economías forman parte de un gran sistema que no crece, que comparten con otros subsistemas, como serían el político, jurídico, cultural, etc. Si hacemos muy grande un subsistema concreto (el económico) no permirtiremos dejar crecer a otros. En este sentido, es cuando se producen desequilibrios que nos llevan a crisis periódicas.
Crezcamos hasta cierto nivel y después mejoremos otros subsistemas, para desarrollarnos en otras facetas de la vida y mejorar nuestro bienestar.
Propongo que se reflexione en este sentido y quizás, sea un buen principio en la búsqueda de la tan ansiada SOSTENIBILIDAD.

Presentació

Hola a tots i totes,

La primera entrada al bloc serà la de presentació.
El meu nom és Paco Cervera i estic residint a Palma, encara que sóc valencià. La meva professió és la de Professor de Secundària i la d’estudiant d’un Màster de Sostenibilitat i RSC (UJI-UNED).
La funció d’aquest bloc és expressar l’opinió sobre aspectes relacionats amb RSC, economia en general i política. La intenció és que siga un lloc on intercanviar idees expressades amb correcció i de les quals es puga aprendre alguna cosa.

Salut i a veure com va.