REPUTACIÓN CORPORATIVA Y RSC


Algunas veces me han planteado este par de cuestiones: ¿Es lo mismo RSC y reputación corporativa? ¿Cúal de los dos conceptos es más importante?
Empecemos por el principio, qué es lo que se entiende por cada uno de estos conceptos. Entendemos la RSC como la integración voluntaria tanto en las operaciones como en los objetivos de la empresa, de criterios, sociales y medioambientales, en su relación con los grupos de interés. Según el fRC, la Reputación Corporativa (RC) se define como “el conjunto de percepciones que tienen sobre la empresa los diversos grupos de interés con los que se relaciona, tanto internos como externos”. Analizando las definiciones, observamos como ambos conceptos se refieren a relaciones de la empresa con sus stakeholders. Se puede considerar que una empresa que desee ser socialmente responsable como un principio de un proceso de legitimación que puede influir en la reputación de la empresa. Si utilizamos una analogía, la RSC sería como la renta y la RC sería la riqueza, parece lógico que obtener renta sea una condición para tener riqueza, al menos una de las formas. Este último ejemplo recoge una diferencia, la RSC es una variable flujo, que se puede adaptar por parte de la empresa en cada momento; en cambio la RC se considera una variable stock, la influencia de la empresa sobre ella es limitada, puesto que se construye a lo largo del tiempo y de sus diferentes actuaciones. La empresa puede ajustar la intensidad de la relación con sus stakeholders adaptándose a las expectativas cambiantes de los mismos. La RC será una variable más atemporal, que englobaría a las diferentes definiciones de RSC que van cambiando con el tiempo. Si nos fijamos en las definiciones anteriores, observamos como la RC se encuentra en la mente de los stakehoders, mientras que la RSC se encontraría en la misma organización. Por todo, podríamos pensar que la RSC queda recogida dentro del concepto de RC. Esto sería cierto de algún modo, en unos momentos iniciales de implantación de la RSC en la firma. En fases más avanzadas de implantación de este modelo de gestión, la gestión de la RSC se debe basar en un plan estratégico (alejándonos de la simple donación) de mejora y afianzamiento de la reputación conseguida hasta el momento. Estas políticas se deben complementar con certificaciones que acrediten antes nuestros stakeholders el cumplimiento de los compromisos, junto con un plan de gestión de situaciones de crisis. SI además, se comunican los logros conseguidos adecuadamente a nuestros grupos de interés, estaremos creando una imagen mental de los valores de nuestra empresa que hará que la reputación obtenida sea sostenible en el tiempo. Una gestión estratégica e integral de la RSC se confunde con la gestión de la RC, puesto que va a influir en todos los ámbitos que afectan a la reputación.
Para concluir, podemos afirmar que aunque conceptualmente se diferencian, una gestión de la RSC integral dentro de la empresa va a conllevar una mejora de la reputación de la corporación, que además se podrá considerar fuerte ante contratiempos y sostenible en el tiempo.
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