Sobre las diferentes responsabilidades y el futuro de la #RSE.

Todas aquellas personas interesadas en la RSE como motor de cambio hacia una sociedad mejor deberían estar preocupadas por la evolución que se le prevé al concepto, en mi opinión, ya puramente empresarial. Repasando un manual[i]de contabilidad he encontrado un tema sobre Contabilidad Social, en el que se relacionan las diferentes responsabilidades que una empresa tiene con la sociedad de la que forma parte. Y es a partir de estas responsabilidades sobre las que quiero verter una opinión de lo que se intuye va a ser la victoria del significado instrumental del término RSE.

Las responsabilidades que se les supone a las empresas no son muy diferentes a las que se nos exige como ciudadanos. En concreto, estas son:
a. Responsabilidad económica: Va a depender del sistema económico en el que se participe por parte de la empresa. En nuestro caso, dentro del sistema mixto capitalista-economía de mercado, la función es producir y/o prestar aquellos productos que son demandados por los consumidores. Lo hará eligiendo aquella combinación de factores que sea más eficiente desde el punto de vista técnico y económico, para así, obtener beneficios para remunerar a los propietarios. Por supuesto, dentro de las funciones que se encomiendan a las empresas dentro del sistema, está la de pagar impuestos y colaborar en sufragar el bienestar social.
Esta responsabilidad se ha interiorizado sin ningún problema (en parte), no sólo por el mundo empresarial sino en la sociedad en su conjunto. Pero, es en esta responsabilidad donde se debe penalizar el comportamiento irresponsable de ciertos directivos que llevan a sus corporaciones a la bancarrota por asumir riesgos excesivos en la búsqueda de “máximos” beneficios.
b. Responsabilidades legales. Las leyes son las normas de obligado cumplimiento de las que se sirve una sociedad para su convivencia y que marcan el límite inferior a partir del cual las acciones dejan de ser irresponsables y pasan a ser delito.
Las normas se fijan por el poder político elegido por el pueblo y por tanto,  reflejan la voluntad del mismo. Pero, ¿es esto cierto? Las bien conocidas “puertas giratorias” han puesto de manifiesto unas maniobras “oscuras” (ya no tanto) en las que algunos políticos, que han legislado de determinada forma, años después, han pasado a formar parte de empresas beneficiadas con la legislación.  No sé qué les habrá parecido el Borrador de la Estrategia Española de RSC, pero creo que huele a una sola parte.
Se prevé una menor presión legal sobre los negocios ya que es bien sabida la aversión que existe en el mundo empresarial a las leyes que les afectan, a no ser que defiendan el derecho de la propiedad. Si la definición más usada de RSE por parte del mundo de los negocios es la de “acciones que van más allá de lo legal, en sentido positivo(…)”, con una legislación más laxa, casi todo lo que harán las empresas será RSE, ¿no creen?
c. Responsabilidades éticas.  Es aquello que no queda recogido en las leyes y que en cierto modo refleja la idiosincrasia de una sociedad. No cabe duda que nos podemos encontrar con comportamientos legales pero no éticos, sería el caso del auto-alquiler de la casita de Pedralbes de la Infanta Cristina (más datos).  Creo que es en este apartado, donde la RSE estratégica tiene más que hacer en esta batalla. Pero necesita de compromiso activo, algo que no cuadra demasiado bien con negocio.
Aquello que está bien o mal, que es incorrecto o correcto, depende de gran cantidad de variables, aunque no todas con el mismo poder.  Por ejemplo, cada español pasa de media 4 horas diarias frente a la televisión, por lo que este medio va a ser muy importante para dar forma a las necesidades éticas de una sociedad. Los medios de comunicación son empresas que se rigen por criterios económicos y, por tanto, no van a utilizar los medios para endurecer los estándares éticos sobre el comportamiento empresarial. Nunca tirarían piedras sobre su propio tejado, por supuesto. No porque sean conscientes o no de esta ocultación, sino porque han aprendido a hacer negocios bajo estas consideraciones éticas. Es aquí donde aparecen las escuelas de negocios y su responsabilidad por la persistencia de la irresponsabilidad. Más aún si quien debe instaurar estrategias de RSE en grandes compañías son las grandes consultoras, que parten de una irresponsabilidad manifiesta. Pensemos en las estrategias que pueden implementar aquellos que consideran normal tener sedes en paraísos fiscales para pagar menos impuestos (¿legal?, pero sin duda nada ético).
Incluso, los niños de ESO consideran normal y algo deseable, que las empresas se dediquen a perseguir el beneficio y se olviden de lo demás (lo sé de primera mano y no era Friedman el que contestaba). La educación, familias, el conocimiento informal, todo, desde hace años, va encaminado hacia el negocio de la vida. Nos educan parea ser felices teniendo más, incluso en televisión se felicitan de un +0,1% de crecimiento del PIB, sin preguntarse cómo se ha conseguido, “más es mejor”, y sí, lo hemos interiorizado.
Si la ética depende de las personas, y estas han sido en gran parte educadas por empresas, no podemos esperar más que lo correcto e incorrecto se asemeje mucho a los valores y principios empresariales.
A pesar de las dudas, veo en esta responsabilidad un campo dónde no todo está decidido. El compromiso activo de cada persona tiene mucho que decir. Debemos confiar en el trabajo que se está realizando desde algunas universidades, grupos civiles, algunos consultores, pero creo que hace falta colaboración y redes. Quizás sería conveniente huir del adormecimiento que producen ciertas prácticas y centrarse en el meollo, lo importante.
d. Responsabilidad filantrópica. Acción que tiene efectos narcóticos en la sociedad. Nace de la propia empresa y puede tomar diferentes formas. Desde donaciones de dinero a Cáritas, construcción de escuelas y hospitales, concursos de emprendedores, etc. Está bien la filantropía aunque no debería esconder otras intenciones que las de la simple ayuda sin contraprestación. A mi parecer, incluso deberían ser anónimas y desconocidas por la sociedad. Además, tampoco se debe dar aislada de las demás responsabilidades, hasta el punto que cualquier política de RSE debería considerarla como último recurso después de cumplir con las anteriores.
Si para algo existe esperanza en la RSE es porque podría cambiar todo aquello que nos ha llevado hasta esta crisis, la importante, la “Crisis de Responsabilidad Social”. Pero en los diferentes frentes se está fraguando la victoria de una RSE inocua y que va a instaurar a perpetuidad una forma de hacer negocios enferma y que en nada nos beneficia al 99% de la población.  Nos tenemos que esforzar para desplazar el poliedro y dejar al descubierto las múltiples caras (no sólo una, que es la que más ve), visiones, que tiene esto de la responsabilidad social. Temas como la investigación, pública y/o privada, los efectos de las estrategias empresariales sobre la economía en su conjunto, los incentivos de los agentes económicos, movimientos sociales, servicios públicos o privatizados, son temas que se deben asumir como relativos a formas de hacer negocios, y por ende, RSE. 
@Paco_Cervera


[i] Carrasco Gallego, Amalia et al.: “Estados financieros. Teoría y casos prácticos”. Pirámide. Madrid, 2009.

El Principio 10 del Pacto Mundial.

Existen en el mundo empresarial una gran cantidad de iniciativas gubernamentales, empresariales o multi-stakeholder a las que las empresas se pueden adherir. Con ello se muestra una voluntad de la propia entidad con el cumplimiento de los principios o compromisos de la iniciativa. Las temáticas son variadas pues abarcan desde iniciativas sectoriales a otras más generales.
De las últimas forman parte los Principios del Pacto Mundial que están elaborados a partir de Declaraciones y Convenciones Universales englobados en 4 grandes grupos:
a. Derechos Humanos. Principios 1 y 2.
b. Normas Laborales. Principios 3, 4, 5 y 6.
c. Medio Ambiente. Principios 7, 8 y 9.
d. Anti-corrupción. Principio 10.

Fijémonos que al ser declaraciones y convenciones universales recogen un mínimo a cumplir. Su idea principal es obtener un compromiso de cumplimiento de las grandes corporaciones cuando actúan en lugares donde la legislación, referente a estos 4 temas, es bastante laxa o fácilmente evitable.

El último principio incorporado en esta serie fue el relacionado con la corrupción. Este principio recoge el siguiente compromiso:

“Las empresas deben trabajar contra la corrupción en todas sus formas, incluidas extorsión y soborno”.

Con él se pretende evitar la competencia desleal entre empresas. Aunque también (y más importante) que mediante sobornos y chantajes se perjudique a la comunidad local por concursos, adjudicaciones y/o legislaciones sesgadas a los intereses de las corporaciones. Desde la Organización de Naciones Unidas se han implementado herramientas para la buena aplicación del principio, junto otras convenciones que en materia de anti-corrupción se han desarrollado. Una página muy didáctica para la interpretación del principio 10 es The Fight against Corruption.

Cuando estudié estos principios siempre se me comentó que lo que  se pretendía era que “las grandes compañías se comportaran en los países emergentes o en vía de desarrollo como en sus países de origen”. Se presupone, pues, que es en los países más pobres donde es más fácil corromper, o la legislación es mucho más laxa (gran error).

Estos días se están investigando unas donaciones ilegales que desde grandes empresas, o personas relacionadas con su gestión, se han hecho a un partido político (que se sepa). Además de ir en contra de la ley, se han cometido en un país que se pretende desarrollado (permítanme mis reservas) y en contra del Principio 10, arriba redactado y que se presume cumplir por estas empresas.
Según la noticia aparecida en el medio digital Diario.es del 31.01.13, “Los empresarios de Génova” empresarios relacionados con grandes empresas, algunas pertenecientes al IBEX35, habrían entregado diferentes sumas de dinero, no declarado, a un partido político. Es difícil demostrar, en estos casos, la relación entre estos pagos y tratos de favor por parte del Gobierno. Pero, estas cantidades escondidas en una presunta contabilidad no declarada, así como otros casos de corrupción, el Caso Gürtel, ciernen un halo de sospecha importante.

Las empresas que se adhieren a estos principios suelen hacerlo mediante una declaración de compromiso firmada por el Presidente o Consejero Delegado. La intención es que, al nacer la voluntad del vértice superior jerárquico, se le otorgue importancia al compromiso, no sea tanto considerado como una política particular, sino que más bien, se integre en el business core de la empresa.

Pero, ¿qué pasa si la persona firmante de la declaración, hace a título personal, “donaciones” no muy claras a partidos políticos? ¿Existe alguna norma, regla o compromiso que penalice estas actuaciones? ¿Se castiga a las empresas a no participar en concursos públicos? ¿Es consciente la sociedad de la importancia de vigilar comportamientos corruptos pues nos perjudican en muchos aspectos? ¿Hace la Global Compact públicas las empresas que han actuado en contra del compromiso firmado? (SON DUDAS QUE INTENTARÉ RESOLVERME)

Me preocupa bastante el hecho que las empresas que participan en estas feas actuaciones no hayan entendido bien lo que han firmado, o, aquello a lo que se han comprometido. No sé, en mi opinión, parece claro. No respetar unos valores básicos como son el respeto a los derechos humanos, a tus trabajadores, al medio ambiente y la sociedad, demuestran el tipo de persona que no cumple los principios.

Pero no me gustaría acabar esta larga entrada sin decir también que en la corrupción están los que corrompen y los corrompidos. Los últimos si representan al Gobierno de un país, a sus gentes, cometen un delito por cada uno de los habitantes a los que representa.

Si las instituciones que conforman una sociedad no están limpias de sospecha pierden legitimidad y con ello, la democracia su fuerza.

@Paco_Cervera

Nota: No he querido mencionar el nombre ni de personas, ni empresas implicadas, las pueden leer en la noticia enlazada. De las que en ella aparecen casi todas son socias de la Global Compact y por tanto adheridas al Pacto Mundial.

L@S TRABAJADOR@S COMO ALTERNATIVA

Estamos donde estamos (frase política) y debemos pensar en cuáles son las alternativas a las que nos enfrentamos para poder salir de la crisis. El Gobierno ha decidido pagar lo que se debe, y desde la Unión Europea (UE) y Fondo Monetario Internacional (FMI) así se nos exige. Para devolver casi el 400% de nuestro PIB, se plantean varias alternativas, ninguna es una opción mágica pero alguna de ellas debe ser elegida.
A la que nos estamos enfrentando es que el Gobierno, UE y FMI, ante la imposibilidad de devaluar la moneda (hacernos más baratos hacia el exterior) sólo puede disminuir la cuantía de lo que los trabajadores cobran. De esta forma, los trabajadores españoles son más pobres respecto al exterior y se consiguen dos cosas. La primera, es que los costes salariales de las empresas sean menores y por tanto, sean más competitivas respecto a sus competidoras en el exterior. Al ser más baratos nuestros productos, relativamente, aumentarían nuestras exportaciones. La segunda cosa que se busca es que, al ser más pobres los habitantes de nuestro país, las importaciones se reducirán. Por tanto, aumento de exportaciones y disminución de importaciones nos llevan hacia la busca de un superávit comercial que podamos dedicar a devolver la deuda. Estas medidas que se están tomando, no son nuevas. En la crisis del sureste asiático de 1997, fueron estas medidas las que el FMI obligó a implantar. En mi opinión estamos intervenidos de facto, estamos aplicando las mismas medidas que nos obligarían desde fuera. Empobrece a tu población para generar superávit y así pagar.
Otra opción, siempre pensando en pagar, sería renegociar la deuda. El Gobierno debería sentarse a renegociar los plazos y cantidades a devolver (quitas). Si algo parece claro, es que si estamos muy endeudados es porque alguien nos prestó. Entre todos debemos asumir responsabilidades, y entre ellas está que los prestamistas asuman pérdidas. Pero con esto no es suficiente para devolver las deudas. Se tendría que buscar estimular el crecimiento económico y generar recursos para poder pagar.
Cuando se dice que se quiere crecer, se habla de aumentar el PIB del país. Si definimos esta macromagnitud como la suma del consumo (C), la inversión (I), el gasto público (G) y el saldo exterior (Exportaciones (X) menos Importaciones (M)).
PIB = C + I + G + X – M

El Gobierno actual ha decidido:
Aumentar los impuestos, tanto directos (sobre la renta), como indirectos (sobre el consumo. Afecta esta decisión al consumo privado, a la inversión empresarial y a las importaciones que disminuirán. Para hacer crecer el PIB, nos quedarían el G y las X.
Disminuir de forma espectacular el gasto público. Casi diarios son los titulares en prensa en relación a los recortes en sanidad, educación e inversión pública. Por tanto, tenemos que la G, también disminuye.
– Nos quedan las exportaciones. Para aumentarlas, nuestros productos tienen que ser o muy buenos, o muy baratos. Si se reduce el presupuesto para investigación, se aumentan los impuestos a las empresas, se reduce el gasto en educación, parece que la alternativa es ser baratos. ¿Y cómo somos baratos? Reduciendo los costes de producción, lógico. Podemos reducir los costes bien aplicando nuevas tecnologías (no parece ser, ya explicado), reduciendo el porcentaje de beneficios y/o reduciendo los costes laborales. La Reforma Laboral, las diferentes bajadas de sueldo a funcionarios y precarización de sus condiciones laborales, actúan hacia una brusca reducción de los costes laborales. Tendremos productos baratos para exportar a costa de peores sueldos.
Si analizamos lo anterior en conjunto, observamos que disminuyen componentes como el consumo (aumento de impuestos y reducción de renta), disminuye inversión (aumento de impuestos y disminución de beneficios), reducción del gasto público, disminución de importaciones. Sólo el incremento de las exportaciones puede hacer incrementar el PIB. Pero para compensar todos los descensos nos tendríamos que empobrecer mucho. Esta es la opción que nos exigen los “mercados”.
La otra opción, y teniendo en cuenta que queremos pagar, aunque quizás no ahora, es siguiendo políticas que ya se aplicaron:
Aumento de salarios. Si se da fuerza a los sindicatos, y estos desarrollan su función, se pueden renegociar las condiciones laborales de los trabajadores, eliminar la reforma laboral. Con ello lo que se consigue es un incremento (al menos no empeoramiento) del consumo, o del ahorro. Al mismo tiempo, y manteniendo los impuestos, se podría ingresar más por parte del Estado. Al aumentar el consumo, se ingresa más por impuestos indirectos (IVA), más por impuestos directos (IRPF). Estos mayores ingresos de las familias permiten el pago de sus deudas con los bancos.
Las empresas, ante este aumento de los costes laborales, pueden, disminuir beneficios (tasa de) o investigar en nuevos productos o técnicas de producción para reducir sus costes. Tendríamos productos diferenciados y de calidad. Que “fácilmente” podríamos exportar. Las empresas disponen de fuerza laboral suficientemente formada para ello. Aunque deben asumir una mayor participación de las rentas laborales en el producto final.
El Estado como ya se ha comentado, podría ingresar más. Al menos podría mantener las inversiones en educación y sanidad, el mantenimiento de las infraestructuras.
En mi modesta opinión, estoy seguro que la segunda opción es posible. Pero, ¿qué hace que no se aplique?
Básicamente, creo que dos motivos, el miedo a los mercados de capitales y que retiren sus inversiones de España, muy probable. Pero, ¿quién te asegura que no los retiren ya ante las pocas perspectivas de crecimiento? Y la ideología, podemos pensar que el Estado distorsiona a los mercados y que éstos se autoajustarán dentro de un periodo de tiempo. Pero, tenemos demasiados ejemplos en los que la autorregulación de los mercados no ha funcionado, uno es el mercado de capitales.
Por tanto, debemos elegir, sin miedo y evaluando las consecuencias de cada elección. Por todo lo escrito antes y porque, ni Portugal, ni Grecia, ejemplos de la opción de empobrecimiento de su población, no crecen. Porque creo en la población española y sus capacidades, por todo, elegiría la segunda opción.
Renegociar nuestras deudas con los acreedores y asumir TODOS nuestra parte de responsabilidad sobre la burbuja. Después, por qué no, optar por dar fuerza a los trabajadores. No somos unos holgazanes, somos una alternativa.
No pretendo demostrar ni que tengo la solución (ojalá) ni que la economía es tan sencilla. Simplemente estoy opinando sobre algo, y mi opinión es como la de todos, cuestionable. Pero, he de decir que los razonamientos que acabo de aplicar se estudian en las facultades de economía, no los creo descabellados.

NECESITAMOS UN CAMBIO EN EL SISTEMA EDUCATIVO

Llevo unos años que dedico mi horas laborales a formar a trabajadores en diferentes ámbitos que van desde el administrativo hasta diseño de viajes combinados u organización de eventos. Con ello no pretendo decir que sé de muchas cosas, sino más bien que conozco la Formación Profesional.
Se nos machaca desde medios de comunicación, Gobiernos y sociedad con el socorrido mensaje de: “España tiene demasiados titulados universitarios y pocos técnicos, que son los que hacen falta a las empresas”.
Primero, España no tiene demasiados titulados universitarios, todos deberíamos ser universitarios y tener una carrera. Sí, sé perfectamente lo que he escrito, TODOS con CARRERA. La obtención de un título universitario no te capacita para trabajar en una empresa, pero tampoco debe servir para eso. En mi caso, soy titulado en Economía y en Empresariales, al acabar ambas titulaciones me decían que para qué tanto título si no sabía hacer lo que se me pedía en la empresa. Pero un titulado es capaz de razonar el porqué de las cosas, y eso para qué sirve, pues para todo. Sirve para entender que hay cosas que se hacen de determinada manera y se pueden cambiar, sirve para cuestionarnos cualquier aspecto que se considere inamovible. Si decimos que sobran titulados universitarios, estamos diciendo que no hace falta que pensemos. Las empresas no quieren a gente que cuestione los procedimientos, quieren fuerza laboral que obedezca lo que se les pide.
Si pensamos en el sector educativo público, las empresas solicitan que se adapten los currículos a sus necesidades. Están pidiendo dinero público para formar a su fuerza laboral. En este caso, ¿no sería más conveniente que pagaran ellas mismas esta formación? (soy el colmo de neocon)
En este punto entraría la Formación Profesional, dónde directamente se forma a un trabajador de un determinado sector con recursos, eminentemente, públicos. Cuando se acaba su etapa formativa en el centro educativo, el alumno debe formarse en el centro de trabajo durante unas 400 horas (en los ciclos superiores). Pues, voilà,  trabajadores para ser incorporados al mercado laboral y con formación específica. Seguro que las empresas nos los quitan de las manos.
Situación real: Durante el periodo de prácticas las empresas enseñan a los alumnos lo que deben hacer durante tres meses. Tardan en ello, una semana. Las 9 semanas restantes los alumnos son utilizados para trabajar, a precio reducido, GRATIS en el caso de los alumnos de ciclos. Os pongo el caso de un hotel de temporada. Enviamos a alumnos de ciclos en el mes de abril que aprenden un montón de preparar habitaciones para la apertura (limpiar), si sabe idiomas va a recepción. Se acaban las prácticas y pedimos para ver si se quedan trabajando y nos responden que no tienen presupuesto para un trabajador. Preguntamos al alumno, nos cuenta que donde él estaba, ahora hay un titulado extranjero que hace las prácticas de 6 meses en España. Es decir, toda la temporada restante. Si sumamos las dos prácticas nos darán los 9 meses que dura la temporada. El año siguiente lo mismo.
Existen casos, ciertos, en qué se pide al alumno si se puede quedar más tiempo de prácticas, después de las 400 horas. Se les contesta que no, que les hagan un contrato y les paguen. “No tenemos presupuesto” su respuesta. Necesitáis a una persona que ocupe un puesto pero no queréis pagarle, creo que esto tenía un nombre. La Economía clásica dice que contrates a alguien si su trabajo genera un rendimiento superior, sino no lo contrates. Es lógico por tanto que se nos pidan técnicos para ocupar puestos de trabajo, pero si después no los contratas, “¿por qué no te callas?”
El problema en este país es más profundo que el mercado laboral, es un problema de mentalidad empresarial que continúa pensando en el trabajador como un gasto. Al mismo tiempo, se considera a la publicidad como una inversión. Dice muy poco de una cultura empresarial que exige hasta modificaciones del sistema educativo. Hoy es el día y aún no he visto a una “publicidad” comprando un producto, en cambio a un “trabajador” más de una vez.
Los trabajadores necesitan de renta para poder adquirir productos que venden las empresas. Si dejamos a los trabajadores con la mínima renta de subsistencia, muchas empresas tendrán que cerrar. Será entonces cuando se nos volverá a exigir cambios en el sistema educativo.
Deberíamos ser conscientes que si somos abanderados del “recorte” en “gastos innecesarios”, “superfluos”, “deficientes” igual deberíamos hacer a las empresas partícipes de que estamos tirando el dinero en formación profesional por ellas. ¿Las hacemos pagar? Empezamos a hacerlo por la sanidad y la educación básica, en las universidades; lo podemos hacer también en la formación profesional.
¿Y si cambiamos el enfoque de las empresas?
Fdo.: Un profe indignado y preocupado.

 

Reforma Empresarial

Venimos de la anterior entrada, en la que se pretendía hacer un resumen de la evolución en el tiempo de las diferentes acepciones que ha tenido la palabra empresario. Al final del mismo lanzábamos unas cuestiones, que de manera crítica voy a intentar responder. No me gustaría que nadie entienda lo siguiente como un ataque al sector empresarial, ni pretendo echarle la culpa de nada. Simplemente, la intención es señalar que no debe recaer sobre la gente trabajadora todas las reformas, quizás sería interesante enfocar las reformas en el fomento de ciertos aspectos del empresario.

Sigue leyendo “Reforma Empresarial”

DOS EJEMPLOS DE INCORPORACIÓN DE LA RSE: OSAKIDETZA Y GRUPO SIRO

En esta entrada sólo me gustaría comentar dos ejemplos de lo que debería ser integrar la RSE en la estrategia de la empresa. Son dos ejemplos que he escuchado en el Curso de Verano de Forética y la UAB. Para mí, en particular, los mejores. Además representan a la administración, Osakidetza, y al sector privado, Grupo Siro.
La Osakidetza, es la entidad encargada de la gestión sanitaria en la comarca de Bilbao. Es dependiente del Departamento de Sanidad y Consumo del Gobierno Vasco. Por la gente que trabaja en ella y por la gente que atiende se considera una organización de tamaño grande. Me llamó la atención particularmente por el hecho de integrar la RSE en un organismo público, y, además, por la rapidez y forma de integrarla. Recomiendo amplíen la información en su web:
El Grupo Siro, es una empresa de carácter familiar, con unos 20 años de historia. Su principal negocio es el de la alimentación, fabricando pasta para Gallo o Mercadona, y también galletas Lú, entre otros productos. Según señaló Francisco Hevia, responsable de Comunicación del Grupo, “la RSC es la estrategia” para que la empresa pueda sobrevivir en el tiempo, “no existe otra forma mejor”. Recomiendo también una visita a su web para mayor información:
El pasado día 7 de julio se le concedió el Premio Empresarial Familia, por su política de conciliación de vida laboral y personal (Noticia en rrhhpress)
Dos tipos de empresas diferentes (pública y privada) que aplican la RSC de la misma forma, la expanden hasta los cimientos de la empresa como una forma de ser y no como un instrumento en manos del departamento de marketing de una empresa.