La lista pública de defraudadores. Algunos apuntes.

Ayer, 13 de diciembre del 2012, a 8 días de que se acabe el mundo, el Ministro de Hacienda del Gobierno español anuncia en la Cámara Alta que se está estudiando el publicar la lista de aquellas personas o organizaciones que “defraudadoras o morosas” con respecto a sus obligaciones con Hacienda.
Viñeta sobre Amnistía Fiscal. (Fuente: http://kaosenlared.net)
Como medida me parece bien, aunque puede tener algunas debilidades que deberían tenerse en cuenta. 

– Los conceptos de “moroso” y “defraudador” no parecen significar lo mismo. Un moroso sería aquel que debe dinero, pero su voluntad es pagarlo, pero por determinados motivos no lo ha podido hacer.Por el contrario, un defraudador no paga porque intenta esconderse de su obligación. 

– Se debe modificar la Ley, por lo que el anuncio en sí debería haber sido acompañado con ese más. Me refiero no sólo decir que se va a publicar una lista, sino que se debería haber explicado qué leyes se modificarían para que se pudiese hacer. También, ese acompañamiento debería ir en el sentido de un endurecimiento de penas. Por ahora pocas condenas tributarias se zanjan con cárcel, y la mayoría se saldan con multas.

– Además, la visión que de los defraudadores puede tenerse en países anglosajones no coincide en demasía con la visión española. En ciertos momentos han sido considerados como algo normal. Puede ser, que en estos momentos, se les tenga menos cariño, pero: “¿Quién no defrauda?”

– Existe un peligro, y es el uso, partidista, que de esta lista y sus “afortunados” pueda hacerse. Hace unas semanas, el propio Ministro pedía por carta a los inspectores que hicieran alguna actuación “mediática”. Si se tienen señalados a los “famosos” que defraudan, pues a por ellos. ¡No hacerlo es delito!

– Una duda, más que una debilidad, sería el momento de anunciarlo. Justo después de una amnistía fiscal (polémica) a grandes defraudadores que no ha resultado lo esperado por el Gobierno.

Estas dudas sobre la medida anunciada no significan que no se esté de acuerdo con ella. Particularmente, la considero una buena idea, siempre y cuando se tengan en cuenta los aspectos anteriores y se solucionen. Pero a pesar de ello tampoco puede ser la solución al fraude existente (se estima que alrededor del 23% del PIB español es el valor de la economía sumergida). A esta medida le añadiría un par más para reforzar sus efectos:

– Aumentar el número de inspectores y su dotación económica presupuestaria. Si que depende del propio Gobierno.

– Eliminar los paraísos fiscales, donde grandes riquezas pueden esconder su capital, a veces, de forma legal. Y, éste, es quizás mi deseo para año nuevo.

Mientras no se vea el fraude fiscal (grande y pequeño) como un robo, no entendamos que el ahorro fiscal de algunos es el gasto fiscal de otros, y todo se apoye con una legislación moderna, tenderemos, sin remedio, a un menor tamaño del Estado entendido como un colchón de los menos favorecidos. Al tiempo.

@Paco_Cervera

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