Quejarse es más cómodo pero no sirve. Participa.

Siento que me repito como el ajo, pero me gustaría volver a remarcar la importancia de la responsabilidad de la sociedad en aquello que nos está pasando. Quejarse está bien, pero no es efectivo. Es más importante participar en el cambio de aquello que no te gusta, que dejar que otros lo cambien, si lo cambian, por ti.
A continuación adjunto la (corta) conversación que la anterior noche mantuve con una persona que se supone estaba en las protestas en Madrid. He preferido mantener en el anonimato la otra parte.


Como se observa, esto es lo que yo llamo una POSICIÓN PASIVA. “Cuando encuentre a alguno que merezca mi voto lo haré…”. No le gustan los partidos que existen, seguramente opinará que los sindicatos son unos “vendidos al poder”, que “lo llaman democracia y no lo es” y toda esta serie de consignas que desde el Movimiento del 15M se lanzan.
Paso a analizar estas consignas que se lanzan, pues son en mi opinión un error de enfoque de este movimiento y a la vez, un verdadero peligro.
Empiezo con lo de “lo llaman democracia y no lo es”. ¿Qué se entiende por Democracia?
democracia.
(Del gr. δημοκρατία).
1. f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.
2. f. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.
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Creo que el pueblo en España participa lo que quiere en el Gobierno de sus tres niveles (Estado, Autonomía y Municipal). Cada cierto tiempo se da la oportunidad de que manifiestes tu opinión mediante el sufragio universal. La participación cada vez es menor. Algunos pensarán que los partidos existentes no les representan, bien que no les gusta la Ley Electoral, o que no aceptan los resultados. Sobre lo último, nada, aceptar los resultados es democracia.
¿Es posible cambiar la Ley Electoral? Por supuesto, la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General puede ser modificada como cualquier otra. Claro que para eso, la iniciativa debe ser aprobada en el Congreso. Pero como los partidos políticos “no nos representan”.
¿Nos pueden representar los partidos? Por supuesto, crea uno nuevo y muévete para compartir las ideas. Otra opción, afíliate a uno y desde las bases intenta hacer llegar tus propuestas a la cúpula. Al menos, en el que yo milito se puede hacer. Pero claro, dirán, a cambio de dinero, y no se tiene. Podría hacer una crítica sencilla sobre posibles destinos del dinero de uno, pero no. Existen asociaciones de vecinos, culturales, sociales, deportivas, ONG’s, religiosas que necesitan de colaboración y en algunas de ellas no se pide dinero, sólo voluntad de ayudar. Estas asociaciones son escuchadas en la elaboración de programas de los partidos políticos, ahí puedes.
Los sindicatos, “esos vendidos”. La misma reflexión que he hecho en los partidos políticos me sirve. Pero una cosa, cuanto más débiles sean las organizaciones sindicales menos derechos tendrán los trabajadores. Que no queréis que les den subvenciones, y ¿cómo se sufragan sus actividades?
No te habré convencido, pero quizás porque lo más fácil y cómodo es quejarse. Lo difícil es construir una democracia que te represente, primero porque tus ideas, quizás, no son las mayoritarias. Segundo, requiere de una RESPONSABILIDAD SOCIAL (de la sociedad) que necesita voluntad y esfuerzo de la ciudadanía. ¿Estás dispuesto?
Las reglas del juego son las que son, y siempre prefiero un mal político, que se puede cambiar, que un buen militar en el poder. No lo dudes, gente que lo ha vivido me lo dicen y aseguran. Les creo.
El Movimiento 15M, tuvo dos oportunidades de demostrar fuerza, elecciones autonómicas-municipales y en las nacionales. Simplemente, canalizando su fuerza moral en un partido se hubiera producido un cambio. En cambio, se prefirió sólo quejarse. El siguiente paso es participar y compartir ideas que sirvan para una mejor democracia.
Que no se olvide que la Democracia te da derecho a quejarte, pero obliga a la participación ACTIVA para que sea de calidad.

L@S TRABAJADOR@S COMO ALTERNATIVA

Estamos donde estamos (frase política) y debemos pensar en cuáles son las alternativas a las que nos enfrentamos para poder salir de la crisis. El Gobierno ha decidido pagar lo que se debe, y desde la Unión Europea (UE) y Fondo Monetario Internacional (FMI) así se nos exige. Para devolver casi el 400% de nuestro PIB, se plantean varias alternativas, ninguna es una opción mágica pero alguna de ellas debe ser elegida.
A la que nos estamos enfrentando es que el Gobierno, UE y FMI, ante la imposibilidad de devaluar la moneda (hacernos más baratos hacia el exterior) sólo puede disminuir la cuantía de lo que los trabajadores cobran. De esta forma, los trabajadores españoles son más pobres respecto al exterior y se consiguen dos cosas. La primera, es que los costes salariales de las empresas sean menores y por tanto, sean más competitivas respecto a sus competidoras en el exterior. Al ser más baratos nuestros productos, relativamente, aumentarían nuestras exportaciones. La segunda cosa que se busca es que, al ser más pobres los habitantes de nuestro país, las importaciones se reducirán. Por tanto, aumento de exportaciones y disminución de importaciones nos llevan hacia la busca de un superávit comercial que podamos dedicar a devolver la deuda. Estas medidas que se están tomando, no son nuevas. En la crisis del sureste asiático de 1997, fueron estas medidas las que el FMI obligó a implantar. En mi opinión estamos intervenidos de facto, estamos aplicando las mismas medidas que nos obligarían desde fuera. Empobrece a tu población para generar superávit y así pagar.
Otra opción, siempre pensando en pagar, sería renegociar la deuda. El Gobierno debería sentarse a renegociar los plazos y cantidades a devolver (quitas). Si algo parece claro, es que si estamos muy endeudados es porque alguien nos prestó. Entre todos debemos asumir responsabilidades, y entre ellas está que los prestamistas asuman pérdidas. Pero con esto no es suficiente para devolver las deudas. Se tendría que buscar estimular el crecimiento económico y generar recursos para poder pagar.
Cuando se dice que se quiere crecer, se habla de aumentar el PIB del país. Si definimos esta macromagnitud como la suma del consumo (C), la inversión (I), el gasto público (G) y el saldo exterior (Exportaciones (X) menos Importaciones (M)).
PIB = C + I + G + X – M

El Gobierno actual ha decidido:
Aumentar los impuestos, tanto directos (sobre la renta), como indirectos (sobre el consumo. Afecta esta decisión al consumo privado, a la inversión empresarial y a las importaciones que disminuirán. Para hacer crecer el PIB, nos quedarían el G y las X.
Disminuir de forma espectacular el gasto público. Casi diarios son los titulares en prensa en relación a los recortes en sanidad, educación e inversión pública. Por tanto, tenemos que la G, también disminuye.
– Nos quedan las exportaciones. Para aumentarlas, nuestros productos tienen que ser o muy buenos, o muy baratos. Si se reduce el presupuesto para investigación, se aumentan los impuestos a las empresas, se reduce el gasto en educación, parece que la alternativa es ser baratos. ¿Y cómo somos baratos? Reduciendo los costes de producción, lógico. Podemos reducir los costes bien aplicando nuevas tecnologías (no parece ser, ya explicado), reduciendo el porcentaje de beneficios y/o reduciendo los costes laborales. La Reforma Laboral, las diferentes bajadas de sueldo a funcionarios y precarización de sus condiciones laborales, actúan hacia una brusca reducción de los costes laborales. Tendremos productos baratos para exportar a costa de peores sueldos.
Si analizamos lo anterior en conjunto, observamos que disminuyen componentes como el consumo (aumento de impuestos y reducción de renta), disminuye inversión (aumento de impuestos y disminución de beneficios), reducción del gasto público, disminución de importaciones. Sólo el incremento de las exportaciones puede hacer incrementar el PIB. Pero para compensar todos los descensos nos tendríamos que empobrecer mucho. Esta es la opción que nos exigen los “mercados”.
La otra opción, y teniendo en cuenta que queremos pagar, aunque quizás no ahora, es siguiendo políticas que ya se aplicaron:
Aumento de salarios. Si se da fuerza a los sindicatos, y estos desarrollan su función, se pueden renegociar las condiciones laborales de los trabajadores, eliminar la reforma laboral. Con ello lo que se consigue es un incremento (al menos no empeoramiento) del consumo, o del ahorro. Al mismo tiempo, y manteniendo los impuestos, se podría ingresar más por parte del Estado. Al aumentar el consumo, se ingresa más por impuestos indirectos (IVA), más por impuestos directos (IRPF). Estos mayores ingresos de las familias permiten el pago de sus deudas con los bancos.
Las empresas, ante este aumento de los costes laborales, pueden, disminuir beneficios (tasa de) o investigar en nuevos productos o técnicas de producción para reducir sus costes. Tendríamos productos diferenciados y de calidad. Que “fácilmente” podríamos exportar. Las empresas disponen de fuerza laboral suficientemente formada para ello. Aunque deben asumir una mayor participación de las rentas laborales en el producto final.
El Estado como ya se ha comentado, podría ingresar más. Al menos podría mantener las inversiones en educación y sanidad, el mantenimiento de las infraestructuras.
En mi modesta opinión, estoy seguro que la segunda opción es posible. Pero, ¿qué hace que no se aplique?
Básicamente, creo que dos motivos, el miedo a los mercados de capitales y que retiren sus inversiones de España, muy probable. Pero, ¿quién te asegura que no los retiren ya ante las pocas perspectivas de crecimiento? Y la ideología, podemos pensar que el Estado distorsiona a los mercados y que éstos se autoajustarán dentro de un periodo de tiempo. Pero, tenemos demasiados ejemplos en los que la autorregulación de los mercados no ha funcionado, uno es el mercado de capitales.
Por tanto, debemos elegir, sin miedo y evaluando las consecuencias de cada elección. Por todo lo escrito antes y porque, ni Portugal, ni Grecia, ejemplos de la opción de empobrecimiento de su población, no crecen. Porque creo en la población española y sus capacidades, por todo, elegiría la segunda opción.
Renegociar nuestras deudas con los acreedores y asumir TODOS nuestra parte de responsabilidad sobre la burbuja. Después, por qué no, optar por dar fuerza a los trabajadores. No somos unos holgazanes, somos una alternativa.
No pretendo demostrar ni que tengo la solución (ojalá) ni que la economía es tan sencilla. Simplemente estoy opinando sobre algo, y mi opinión es como la de todos, cuestionable. Pero, he de decir que los razonamientos que acabo de aplicar se estudian en las facultades de economía, no los creo descabellados.