España será de quien se la compre

Viñeta del Roto. (Fuente: http://dempeusperlasalut.files.wordpress.com)

Estudiando el anteproyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) o leyendo sobre los cauces que está tomando la sanidad en España, parece claro que caminamos hacia una privatización de estos servicios.
No parece extraño, o no debería de serlo, que el partido en el Gobierno y sus homólogos europeos empujen hacia la privatización de ciertos servicios que hasta ahora nos parecían básicamente públicos. Pero la ideología económica predominante es la neo-liberal, que considera el sector privado como más eficiente en la provisión de recursos.
Ante esta circunstancia (privatización) cabría preguntarse si todo es susceptible de ser negocio. Estamos hablando de servicios que afectan a la base democrática de una sociedad. Por ejemplo, necesitamos gente sana que sea capaz de preocuparse de asuntos, que para algunos deben ser triviales, como la felicidad, como el trabajar, disfrutar, cuidar a los niños, otra vez trabajar, pagar su hipoteca, es decir, algo que no sea caer enfermo y tener que preocuparse en si podrán pagar las facturas del médico. Pensemos en el grado de preocupación que una persona puede alcanzar si un hijo cae enfermo, y no puede ni faltar al trabajo, ni lo puede pagar. ¿Alguien cree que esta persona puede (quiere) adquirir las obligaciones que una democracia real conlleva? Puede ser me respondan que ahora tampoco lo hace, aunque esté mal, es su decisión. Son cosas diferentes no querer participar del juego democrático (es democracia) a no poder participar en el juego.
En cuanto a la educación, incluso me puede parecer peor. Si una empresa educa a un hijo, ¿en qué principios lo hará? ¿Es posible que en ese colegio se enseñe que el capitalismo es malo? ¿Es posible que en ese colegio se pongan en duda las bases del actual sistema? ¿Una empresa enseñará que otras empresas actúan de forma irresponsable cuando contaminan, no pagan impuestos, o explotan a sus trabajadores? ¿Dónde quedará la educación crítica? ¿Tendremos gente con una educación de calidad y otra con educación de distribución masiva?

Dos asuntos que no son baladíes. Estamos hablando de salud, educación y democracia, algo de lo que no se puede prescindir. Menos en el caso que se vendan para que unos (pocos) para que hagan negocio. Es posible que esta sea la dinámica sistémica, economía se come a democracia, pero no estoy convencido de que la gente sea esto lo que desee. Y si es la gente la que no lo desea es suficiente para convenir que el sistema va en contra de la gente y que se debe trabajar para cambiarlo. Aunque si consiguen privatizar la educación conseguirán adaptar las personas al sistema.
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Si yo fuera una empresa RESPONSABLE…

Si yo fuera una empresa RESPONSABLE estaría manifestándome todo el día. Le diría a mis representantes (léase la CEOE, por ejemplo) que, por favor, avisaran a los que nos gobiernan que están equivocándose mucho y nos están enredando el día a día.
Claro, sólo si soy una empresa RESPONSABLE, si no lo soy me va perfecto. Yo sé que en España la mayoría de grandes empresas lo son. Al menos eso nos dicen en sus extensos informes de sostenibilidad, o memorias de RSC, o como quieran llamarlo.
Según la Comisión Europea (281-COM2011) define la RSE: “la responsabilidad de las empresas por su impacto en la sociedad. El respeto de la legislación aplicable y de los convenios colectivos entre los interlocutores sociales es un requisito previo al cumplimiento de dicha responsabilidad. Para asumir plenamente su responsabilidad social, las empresas deben aplicar, en estrecha colaboración con las partes interesadas, un proceso destinado a integrar las preocupaciones sociales, medioambientales y éticas, el respeto de los derechos humanos y las preocupaciones de los consumidores en sus operaciones empresariales y su estrategia básica, a fin de:
– maximizar la creación de valor compartido para sus propietarios/accionistas y para las demás partes interesadas y la sociedad en sentido amplio;
– identificar, prevenir y atenuar sus posibles consecuencias adversas.
La complejidad de este proceso dependerá de factores como el tamaño de la empresa y la naturaleza de sus operaciones. Para la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, especialmente las microempresas, es probable que el proceso de RSE siga siendo informal e intuitivo.”
Voy a considerar sólo tres medidas, quizás las más importantes, que se han tomado desde el Gobierno.

a. Se está recortando en Sanidad.
Las empresas responsables muestran un gran interés por el desarrollo profesional de sus trabajadores, empleados, profesionales, o sus personas. Se preocupan tanto que incluso les montan días de voluntariado para que colaboren con la gente necesitada. Pues bien, la salud de tus “personas” va a empeorar si no les pagas un sobresueldo para poder permitirse las pruebas del médico. Porque una empresa RESPONSABLE no quiere que sus trabajadores estén preocupados por la salud de su familia ni suya.

b. Nueva reforma laboral.
Ahora es más fácil despedir, modificar la situación laboral de un trabajador, lo puedo cambiar de puesto de trabajo, le puedo reducir jornada, sueldo, etc. Pero si yo fuera una empresa RESPONSABLE, y como antes he dicho, me preocupa, y mucho, el bienestar de mis profesionales no quiero que sufran enfermedades relacionadas con esta situación. Además, con el recorte en sanidad… Bueno, si también les reducen la prestación por desempleo, ¿cómo se podría invitar a alguien a abandonar la empresa si no puede cobrar nada o muy poco? Pensando como está la situación, no podría.

c. Recortes en educación.
Esto, si yo fuera una empresa RESPONSABLE, es lo que más me preocuparía. ¿Por qué? Las dos anteriores las puedo controlar, más o menos, puedo solventarlas (seguro médico, no aplicando la reforma). ¿Qué puedo hacer con los recortes en educación?
La educación de los hijos de mis trabajadores, les puedo ayudar a pagarse un colegio bien, sólo en su parte obligatoria, después que los beque el Santander con su maravilloso programa de colaboración en educación superior. Más o menos, lo vamos arreglando.
Pero bueno, el resto de grupos de interés, ¡que se apañen ellos!. He estado hablando de una empresa RESPONSABLE no una fábrica de solucionar problemas.
Aunque claro, si ya fuese MUY RESPONSABLE, y cuando elaborara la matriz de impactos de mis grupos de interés y los temas relevantes, lo haría con un proceso de diálogo. Claro, que al dialogar el proceso nos debería enriquecer a los dos, por lo que nos situaríamos a un mismo nivel, y sería un proceso bidireccional, perfecto y bonito. Después, tendría en cuenta las expectativas de mis grupos y trataría de integrarlas en mi core business. Y a ver, ¿cómo de bajo va a ser el nivel de mis grupos de interés dentro de unos años?
Igual debería cambiar de negocio y montar escuelas, hospitales y centros de día para mis grupos de interés. Si eso, cambiamos la definición y volvemos a la anterior: “la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores” 
Menos mal que soy RESPONSABILITO, que tampoco he abusado.

SOSTENIBILIDAD DE MIEDO

El Informe Bruntland de 1987, fruto de los trabajos de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, definía el desarrollo sostenible como “aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro en satisfacer las suyas”.  
Podemos criticar esta definición por varios aspectos (muy laxa, antropocentrista, no tiene en cuenta la sostenibilidad entre sociedades). Aunque nunca me podía creer que me iba a asustar tanto la palabra “sostenible” en boca de unos políticos.
Ejemplo de lo que digo es la Reforma Laboral, en la que se habla de la “insostenibilidad del modelo laboral español”. También, las medidas para hacer del Sistema Sanitario “Sostenible” o el Estado de Bienestar “sostenible”, la RTVE más “sostenible” (Información sobre la Medidas).
Según el Gobierno, las medidas se toman para que las generaciones futuras no paguen las consecuencias de los “excesos de hoy”.   Estaremos todos de acuerdo, que nuestros hijos, nietos no deben pagar fiestas y abusos de sus antepasados.¿ Y si analizamos el mensaje que se nos traslada en conjunto con las medidas tomadas?
Si reformamos el mercado laboral y lo hacemos más barato (otros prefieren llamarlo flexible) ¿en qué sentido es o será más sostenible este mercado? Con sinceridad, no encuentro un uso adecuado de “sostenibilidad” en este contexto.
Se recortan gastos en Sanidad (otros los llaman ahorro, evitar duplicidades, ser más eficientes) para hacer un Sistema Nacional de Salud (SNS) más sostenible. Que nuestros descendientes disfruten de la misma sanidad que nosotros. Para ello, lo que se hace es empeorar la nuestra, para que el día de mañana puedan disfrutar de una sanidad mala. Muy inteligente.
Se elabora un Decreto-Ley para ahorrar en gastos, en principio, innecesarios para hacer del Estado del Bienestar algo “sostenible”. Para ello, reducimos en Educación, en Mantenimiento de Carreteras y privatizamos lo que nos quedaba.  Que sentido tiene que no gastemos dinero en el mantenimiento o conservación de la Red de Carreteras, nos va tocar arreglarlas igual (la propuesta es poner peajes, aunque no cuadra muy bien en la filosofía de nuestro sistema fiscal). Si no las arreglamos, nuestros descendientes disfrutarán de unas carreteras peores, que comprometerá su posibilidad de desarrollo. Si privatizamos Servicios Públicos, obtenemos dinero, que nos gastamos hoy y que las generaciones futuras, ¿disfrutarán?
El sistema educativo, quitar recursos a un sistema, que necesita más dinero, es sentenciarlo a muerte. No quiero extenderme en este punto, pues daría para otra entrada. Aunque tampoco le veremos ningún aspecto positivo a esta “sostenibilidad”.
Se podrían buscar otras excusas, palabras o motivos que justifiquen las medidas, porque la SOSTENIBILIDAD no cuadra bien, incluso chirría. No sé, “conponderación”, “ajuste temporal”, “medidas de estímulo al ahorro de gastos”, o bien, RECORTES.
Si queremos mantener la SOSTENIBILIDAD DEL ESTADO DE BIENESTAR, sólo debemos obtener ingresos (tributos) para sufragarlos, de forma PROGRESIVA, quien más tiene más paga, y además más porcentaje. Podemos cobrar impuestos de aquellas personas que dicen querer a su patria, pero no pagan impuestos en ella, los que los sacan y no pagan en ningún lugar, o de aquellos que pagan muy poco para lo que disfrutan. Si, además, estimulamos la economía, no sé, arreglando carreteras, igual
                                NUESTRO ESTADO DEL BEINESTAR SERÍA “SOSTENIBLE”