Necesidad de cambio



[i]La victoria del paradigma neoliberal es un hecho (Stiglitz, 2008) y tampoco la RSC ha escapado él[ii]. Aunque en unos primeros compases Milton Friedman (The Social Responsibility of Business is to Increase its Profits, 1970) pareció rechazar cualquier responsabilidad más allá que con los accionistas-propietarios, el tiempo ha conseguido superar esta visión.

Si lo afirmado arriba ha sucedido no ha sido causa de una relajación de los preceptos neoliberales, sino de una reformulación de lo que debe ser la RSC centrada en el business case (intrumental, según (Garriga and Melé, 2004)[iii]). Efectivamente, el modelo accionarial clásico ha evolucionado a lo que se puede considerar un modelo condicionado (Rodríguez, 2007). Continuamos maximizando el valor de la empresa, aunque ahora se condiciona a una gestión de los grupos que “nos interesan”. Parafraseando a Eduardo Galeano, he llamado a esta RSE como la del envase, pues importa más lo que se ve que el interior de la misma. Además, si la rascas un poco puedes ver que debajo todo sigue igual[iv]. Esta RSE no cuestiona nada, simplemente, nos presenta los hechos sin demasiado análisis. Quizás por eso, según un dato presentado por Pedro Ortún[v], un 73% de las personas en Europa desconfían de las multinacionales[vi][vii][viii].
Pero, ¿tienen la culpa (sólo) las empresas? Por supuesto que no. La sociedad civil tiene que asumir su rol (artículo en eldiario.es (Cervera, 2014))en cierta forma olvidado, o no identificado. Si el modelo social, o cultural, está cambiando que no sean sólo las empresas quienes decidan la morfología del cambio[ix]. La RSE tiene que ver con la gestión de los impactos de las empresas en la sociedad[x], pues que sea esta última quien decida, también, como prefiere que sean gestionados[xi].
No hay solución sencilla, pero los problemas tampoco lo son. En mi opinión, un primer paso consistiría en la democratización, real, del gobierno de la empresa (Moreno, 2013) (Argandoña, 2007) (Argandoña, 2013) (Rodríguez, 2007). Permitir que los otros interesados en el devenir corporativo opinen, participen o penalicen en las decisiones. Pero, junto a este paso, se debe producir un cambio actitudinal en la sociedad[xii], para así recuperar el discurso, ahora apartado, de la RSE[xiii].
Considero que deberíamos rehuir de la complacencia y exigir una RSE crítica. Cuestionarse cada paso con sinceridad y con un verdadero diálogo, sin prevalencias de poder (Thomson and Bebbington, 2005) (Zakhem, 2008), de tú a tú. Parece como si se tuviesen que resaltar las buenas prácticas y esconder las malas. Pero, no sólo esto. ¿Son las buenas prácticas tan buenas? ¿Las malas son tan malas? ¿Hasta dónde debería llegar el cuestionamiento?
No es sencillo cambiar la costumbre del proceder de los negocios[xiv], pero hay que ser consciente de lo que se pretende y resistir en el empeño. Seguro, de primeras, serán vistos como unos bichos raros, ninguneados y después, incluso, ridiculizados, pero la resistencia debe ser fuerte (sobre tácticas de debate).
No se trata de ser crítico y resistir en el empeño para destruir, debemos plantearnos el construir una sociedad mejor[xv], la que nos merezcamos, sin más. Y esa fuerza deberá nacer desde abajo, porque es en el fondo donde están los disconformes. Los cambios que han venido desde arriba sabemos, sobretodo en España, que tienen un efecto muy limitado.
Cada uno de nosotros, desde nuestro trabajo, podemos empezar a cambiar, es cuestión de voluntad[xvi]. Aunque parezca una utopía, es simplemente un cambio de actitud. Adjunto un texto de un neoliberal, Friedich von Hayek, que en 1949, decía lo siguiente sobre cómo cambiar el paradigma económico de la época:
“Necesitamos líderes intelectuales (…) dispuestos a trabajar por un ideal, aunque sus perspectivas de rápida realización sean escasas. Deben estar dispuestos a aferrarse a los principios y batirse por su completo cumplimiento, aun cuando parezca lejano (…) Quienes se han ocupado exclusivamente de lo que parecía realizable (…), se han encontrado constantemente con que incluso eso devenía políticamente imposible, por la evolución de una opinión pública a la que no habían hecho nada por guiar (…). Si recuperamos la batalla de las ideas (…), la batalla no está perdida.”(Rodríguez, 2007, p.40) (Intellectuals and Socialism, 1949)

Hayek murió en 1992, ¿quién se lo iba a decir?
Transcripción del discurso en Jornada #ActivismoRSC II Edición, 26 de marzo[xvii].
@Paco_Cervera
NOTAS


[i] Justificación del discurso. Con citas y notas al final. Se pretende justificar lo dicho y evitar cualquier suspicacia sobre la autoría del mismo.
[ii] Opinión generalizada desde la izquierda.
[iii] La idea siguiente ya la vengo defendiendo hace tiempo. En mi blog una entrada del 2012: El capitalismo impoluto nos va ganando. Aunque es cierto que el nombre instrumental no es mío, la suelo llamar del status quo).
[iv] Muchas organizaciones de la sociedad civil consideran la RSE como el “Caballo de Troya” del neoliberalismo, léase OMAL, algún partido de izquierda, IU, incluso en el PSOE.
[v] En la propia jornada.
[vi] Mi idea original explicaba cómo se podían relacionar algunas de las 10 medidas de lo que se conoce como Consenso de Washington (Williamson, 2002) (enlace). No hablar de impuestos, cuestionar papel Estado, desregulación.
[vii] No había tiempo puesto que se alargaron las anteriores intervenciones, sobretodo la vicedecana). También quería explicar las características de la RSE actual (unilateralidad, instrumentalización de los grupos de interés, lo que permite prácticas de RSE en el Sur, cuyos públicos objetivos están en el Norte (recomiendo al profesor Hernández, Ramiroy muchos que tienen una visión crítica sobre la RSE y sus consecuencias sobre la ayuda al desarrollo, la Universidad del País Vasco es un referente) (Artículo de Alternativas Económicas, RSC: ¿Responsabilidad o Pantalla?).
[viii] Me creo las críticas puesto que me creo la versión neoliberal de la RSE. Además, considero que el SOCIAL requiere casar los intereses empresariales dentro de los sociales, nunca al revés. Puede leer la entrada de mi blog La RSE es lo que es.
[ix] Más bien supone una cuestión democrática. No tienen las empresas que decidir, solas, cómo va a ser el cambio que se produzca.
[x] COM(2011) 681 final
[xi] La empresa bajo el paradigma neoliberal, la globalización y las TIC adquiere un protagonismo social tal que influye, demasiado, en vida política y social. ¿Debe una institución tan poco democrática dirigir vida política? Parece un proceso imparable, entonces pensemos en democratizar empresa, más que en mercantilizar la vida social.
[xii] Antoni Ballabriga lo comenta en la propia Jornada.
[xiii]Diferentes entradas en mi blog proyectan la idea del secuestro del concepto de RSC por el mundo empresarial del status quo.
[xiv] Ballabriga y González lo afirman en la Jornada, aunque uno, el primero, considera que el vértice superior, mientras que el segundo, habla de las tareas de la base.
[xv]Jáuregui, en la propia Jornada, repite una frase que escuchó el día anterior en un acto al que asistió.
[xvi] Sobre la responsabilidad individual comentó Juan Villamayor en la segunda mesa.
[xvii] Seguramente me dejaré alguna cita bibliográfica, puesto que no lo hice basándome en nada en particular. Más bien han sido lecturas que han ido conformando un todo en mi cabeza.
(Aartsen and Constantijn, 2013; Detomasi, 2008; Jenkins, 2005; Merino and Valor, 2011; Valor, 2005)
BIBLIOGRAFÍA
Aartsen, V., Constantijn, 2013. CSR in Times of Neoliberal Hegemony (SSRN Scholarly Paper No. ID 2271590). Social Science Research Network, Rochester, NY.
Argandoña, A., 2013. ¿Hacia otro modelo de empresa? | Economía, ética y Responsabilidad Social de la Empresa.
Cervera, F., 2014. Neoliberalismo, activismo y Responsabilidad Social Empresarial [WWW Document]. eldiario.es. URL http://www.eldiario.es/zonacritica/Neoliberalismo-activismo-Responsabilidad-Social-Empresarial_6_221587878.html (accessed 4.2.14).
Detomasi, D.A., 2008. The Political Roots of Corporate Social Responsibility. J. Bus. Ethics 82, 807–819. doi:http://dx.doi.org.ezproxy.uned.es/10.1007/s10551-007-9594-y
Garriga, E., Melé, D., 2004. Corporate Social Responsibility Theories: Mapping the Territory. J. Bus. Ethics 53, 51–71.
Intellectuals and Socialism, n.d.
Jenkins, R., 2005. Globalization, Corporate Social Responsibility and poverty. Int. Aff. 81, 525–540. doi:10.1111/j.1468-2346.2005.00467.x
Merino, A., Valor, C., 2011. The potential of Corporate Social Responsibility to eradicate poverty: an ongoing debate. Dev. Pract. 21, 157–167. doi:10.1080/09614524.2011.546005
Moreno, J.Á., 2013. Gobierno de la empresa y democracia: una bandera para la izquierda [WWW Document]. eldiario.es. URL http://www.eldiario.es/zonacritica/Gobierno-empresa-democracia-bandera-izquierda_6_154744536.html (accessed 4.2.14).
Rodríguez, J.M., 2007. Responsabilidad social corporativa y análisis económico: práctica frente a teoría. Ekon. Rev. Vasca Econ. 12–49.
Stiglitz, J.E., 2008. ¿El fin del neoliberalismo? [WWW Document]. Proj. Synd. URL http://www.project-syndicate.org/commentary/the-end-of-neo-liberalism- (accessed 4.7.14).
Thomson, I., Bebbington, J., 2005. Social and environmental reporting in the UK: a pedagogic evaluation. Crit. Perspect. Account. 16, 507–533. doi:10.1016/j.cpa.2003.06.003
Valor, C., 2005. Corporate Social Responsibility and Corporate Citizenship: Towards Corporate Accountability. Bus. Soc. Rev. 110, 191–212. doi:10.1111/j.0045-3609.2005.00011.x
Zakhem, A., 2008. Stakeholder Management Capability: A Discourse-Theoretical Approach. J. Bus. Ethics 79, 395–405. doi:http://dx.doi.org.ezproxy.uned.es/10.1007/s10551-007-9405-5
Williamson, J., 2002:  What Washington Means by Policy Reform by John Williamson, Peterson Institute for International Economics Chapter 2 from Latin American Adjustment: How Much Has Happened?Edited by John Williamson. Published April 1990. November 2002

CORRUPCIÓN E INSTITUCIONES PÚBLICAS

Miércoles, 20 de julio de 2011, sobre las 10 de la mañana, empiezo a consultar mi cuenta de Twitter, y empiezan a aparecer informaciones sobre si el President de la Generalitat Valenciana (Gobierno de una región situada al este del Estado Español) que tenía previsto declararse culpable de haber recibido una serie de trajes, chaquetas y otros regalos de una trama corrupta. Al final, por la tarde, tras una rueda de prensa presenta su dimisión. Esta historia la cuento, sin entrar en detalles, para que entiendan de dónde viene la idea de publicar esta entrada.
Aquellos que han leído la entrada en este blog titulada Ayuntamientos Responsables, ya sabrán mi opinión sobre si es necesario introducir criterios de gestión RSE en las instituciones públicas. En mi opinión, claramente sí.
La Gobernanza de una entidad pública tiene mucho en común con la de una empresa. Unas personas (socios) eligen a otras (administración) para que, en representación de ellos, tomen decisiones que beneficien a la sociedad (ídem).
Ante esta similitud, sería de aplicación a un organismo público uno de los 10 principios del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, el 10, que habla sobre esto:
Principio 10: “Los negocios deberán actuar en contra de la corrupción en todas sus formas, incluyendo la extorsión y el soborno.” (más información sobre este principio)
Nos dice el principio, que las empresas, que se adhieran a éste Pacto, lucharán activamente para que no se den casos de corrupción, en ninguna de sus vertientes. Por ejemplo, ninguna empresa pagará a ningún político de ningún país, para poder conseguir bajo exclusividad una determinada materia prima. Ni tampoco, ningún directivo/s recibirá regalos para favorecer contratos con determinadas empresas o con determinados países. ¿Parece lógico?
Algunos de ustedes pueden decir que continúa pasando. Cierto, pero hay que luchar contra ello. Hay que hacerlo tanto desde el ámbito social, como desde la empresa.
Desde el mundo empresarial hay que denunciar estos comportamientos, no hay que entenderlos, ni aceptarlos como algo necesario para trabajar.
Cuando escribo, ámbito social, me refiero (si estas sociedades no coinciden) tanto a la sociedad de dónde se produce el soborno, echando a los políticos corruptos, como desde la sociedad de donde proviene la empresa del soborno, castigando dejando de consumir sus productos, además de medidas legales. Las personas debemos entender que estos  sobrecostes los acabamos pagando.
Un error frecuente, consiste en considerar que las empresas vienen de países ricos y quienes reciben la corrupción son los países en vía de desarrollo. El caso de la introducción ha ocurrido en una región considerada medianamente rica de un país desarrollado.
¿Cren loss organismos públicos gestionados atendiendo a criterios responsables, cumplen el Principio 10? ¿Piensan que si las sociedades y empresas sancionaran estos comportamientos, éstos continuarían pasando?
Espero les sirvan las preguntas para reflexionar, y que casos como el de mi President no se repitan.