EL CONCEPTO DE EMPRESARIO EN EL TIEMPO.

El nuevo Presidente del Gobierno español prometió ayudas a “emprendedores”. Es sobre este concepto último, el de emprendedor, el que me gustaría reflexionar.  Varios serán los enfoques, así como varias las críticas. Volveré a dividir en dos la entrada para que resulte más amena su lectura. 
En la primera, haremos un repaso a los diferentes enfoques que los economistas han dado a lo que entendemos por “empresario”, como sinónimo de “emprendedor”. En la segunda entrega, intentaré hacer una exposición crítica y razonada sobre aquello que son y deberían ser, en mi modesta opinión, los emprendedores beneficiarios de las subvenciones y apoyo incondicional del Gobierno.
Empezamos haciendo un repaso a los diferentes enfoques que ha recibido el concepto de empresario.
1. El empresario en los clásicos.
Para los clásicos (Smith, Ricardo, Mill), era el propietario de la empresa, la persona que asumía el riesgo del negocio al aportar una determinada cantidad de capital. Hasta mediados del XIX, no se empezó diferenciar entre capitalista y empresario.
Para Alfred Marshall, el empresario era aquel que coordinaba los factores de producción. Pasaba a tener esa condición de cuarto factor de producción.
2. El empresario riesgo de Knight.
Para este autor, era el riesgo lo que define al verdadero empresario, pues está avanzando unas rentas ciertas a los factores de producción a cambio de un precio o demanda inciertos.
Sería la incertidumbre la que justificaría los beneficios.
3. El empresario innovador de Schumpeter.
Para este autor, el verdadero empresario era aquel que aplicaba una innovación al producto o a su manera de producirlo. Ésta le otorgaba un periodo de cierto monopolio. En el qué podía cobrar un precio alto y obtener beneficios extraordinarios. A medida que entraban empresarios imitadores, los beneficios extraordinarios  iban menguando hasta desaparecer.
Para Schumpeter, era la capacidad de innovar la que merecía ser recompensada con los beneficios extraordinarios.
4.  La tecnoestructura de Galbraith.
Explica un concepto de empresario formado y especialista en su función de gestión, que forma parte de un comité o grupo que es el que dirige las grandes empresas y con incentivos a actuar según sus intereses más que el de los propietarios. Galbraith delimita este tipo de empresarios a las grandes empresas de sociedades industriales, con tanto poder que no se rigen por las fuerzas del mercado.
5. El empresario descubridor de oportunidades de Kizner.
Para este autor el empresario es una persona que está siempre alerta ante nuevas oportunidades de mercado. Una característica que le hace bueno es la anticipación ante nuevas tendencias.
6. El empresario actual.
En la actualidad, y dependiendo del tamaño de la empresa, nos encontramos ante un mix de conceptos de empresario que pasaría por Knight, Galbraith y Kizner.
¿A cuál de estos empresarios se refiere el Presidente? ¿Qué tipo de empresarios tenemos en España? ¿Todos se merecen una ayuda por contratar trabajadores? ¿Todos deben ser considerados emprendedores? En la siguiente entrada se reflexionará sobre estas cuestiones, de forma crítica. Avanzo que el problema en España no está en los trabajadores, se debería prestar atención al grave problema que tenemos con la mentalidad empresarial.
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ESTA CRISIS SÍ LA PAGAMOS (PARTE I)

Esta crisis, sí la pagamos. Y a mi parecer no la deberíamos pagar, al menos, todos y a este precio. Tenía un jefe que nos solía decir: “el mundo funciona porque cada uno hace lo que debe de hacer”. Diez años después le encuentro más sentido que cuando me lo decía.
Empiezo con esta entrada, una trilogía con la que me gustaría reflexionar sobre la responsabilidad en el sobrendeudamiento del sector privado de nuestro país. Para ello, trato de pensar hasta que grado los consumidores hemos sido culpables de pedir prestado algo que no podríamos devolver, después haré lo mismo con las entidades de crédito y finalmente, con el Banco Central y Gobiernos.
¿Se les puede exigir a los ciudadanos que entiendan sobre gestión de riesgos? Ojalá, sería perfecto. Se nos puede exigir que gestionemos el riesgo de cantidades no muy elevadas de dinero, para un tiempo prudencial. Se nos acusa de habernos endeudado en demasía, cantidades de principal de alrededor de 400.000€, con plazos de devolución de 25 o 30 años. Íbamos al banco y nos decían que nos financiaban el 100% de la vivienda, y un poquito más para muebles y/o coche. Casa inflada de precio, el banco nos lo inflaba aún más. El PIB crecía, “el milagro español”. Dinero que no tenemos, pedimos prestado (todo normal). ¿Podemos generar esta cantidad de dinero durante este tiempo? Si nos basábamos en las condiciones de ese momento, por supuesto. Teníamos trabajo, perspectivas buenas, tipos bajos, y tampoco somos expertos en gestión de riesgos. Escalando en la famosa Pirámide de Maslow estábamos viendo la cima y… Ya sabemos como estamos.
 Respecto al precio, tu pedías 400.000€ (barato me parece) porque querías un adosado con su terracita y jardín. Ibas al banco y les pedías el dinero, ellos te decían, que la vivienda la podían tasar en 425.000€ y me la podía amoblar. Perfecto, ¿por qué iba a decir que no? Si pasa cualquier cosa, siempre la puedo vender y recuperar las inversión. Pero, ¿cuánto me costaba la casa de forma aproximada? Pedía 425.000€, a un tipo variable Euribor más 0,75, alrededor del 3,5% (aproximadamente), método francés, a 30 años, para que fuera “más cómodo” de pagar.
Por sencillez, voy a suponer que las condiciones de tipos de interés se mantienen constantes de media:
CONCEPTO
CANTIDAD
Cuota
1.908,44
Última cuota
569,64
Mensualidades
360
Capital
425.000
Intereses
253.340,49
TOTAL A PAGAR
672.340,49
Casi, 2.000€ mensuales y dependiendo de la evolución de una cosa llamada Euribor, que no sabíamos muy bien que era. La familia, trabajando los dos, 2.400€ uno y 1.800€ el otro, no había problema, incluso tenían margen.
Atendiendo a las diferentes teorías sobre el consumo, observamos como la decisión se tomaba según la renta disponible. Cuándo lo más conveniente hubiera sido hacerlo según la renta vital.
Si han leído alguna entrada de mi blog, adivinarán que no voy a eximir de culpa a los consumidores por haberse endeudado demasiado. Pero, no tenemos, la mayoría, una educación financiera que nos permita defendernos en estos casos. En la Educación Secundaria Obligatoria no existe y no es que sea una cosa sencilla, sin importancia. Además, parafraseando a J.K. Galbraith, somos víctimas de una “Economía del fraude inocente”, una de sus armas es la publicidad. Se nos mostraba lo maravilloso de un nuevo hogar junto aun campo de golf, si no lo hacías eras poco más que tonto. Paga con tarjetas de crédito, cómprate un BMW para ir a la obra, viaja, esquía,… Después, particularidades de país, cobra parte del sueldo en negro, esta cantidad no se escritura, por favor sin IVA y otras cosas más. También nuestra mentalidad está predeterminada a la propiedad. Cuándo me preguntaban porque no me compraba una casa, yo contestaba, a veces con apuro, que me parecían muy caras y que prefería el alquiler. La respuesta era muchas veces la misma: “Al menos si te la compras la casa es para ti, y no tiras el dinero en un alquiler”. Esta frase era cierta hasta cierto punto, si tenías 30 años y te endeudabas 30 años más, es como estar alquilado (encima en la misma casa) casi toda la vida.
En resumen, en parte somos culpables de la quiebra de la unidad económica familiar, por no ser precavidos y ciudadanos. Por otra, no podemos ser responsables de algo que desconocemos porque nadie nos lo enseña Tampoco de los engaños a los que somos sometidos durante las horas que pasamos viendo la “gran pantalla plana”, escuchando la radio, o caminando por la calle. 
¿Y si alguien nos hubiera parado?