TRANSPARENCIA SÓLO HAY UNA.

Imaginemos un proceso que consistiera en que cada año las personas, en un acto de transparencia, nos presentáramos ante un respetable, e hiciésemos un análisis de nuestros actos, tanto buenos como malos, que durante el año hemos realizado. Nos encontraríamos con dos grupos diferentes (al menos):
– Personas que han actuado lo mejor que han podido y presentan sus resultados, tanto buenos como malos, y además en relación a unos objetivos marcados anteriormente. El proceso serviría para modificar comportamientos o también, por qué no, objetivos. las personas resultantes serían mejores.
– Personas que no se creen el proceso y que presentan una información sesgada, adornada, construyendo maravillosas historias para cumplir unos objetivos realmente ambiciosos. En la mayor parte de los casos, no vienen ellas mismas al acto, envían a un relaciones públicas en su nombre. La utilidad en este grupo radica en el simple paso de un trámite anual, al que le puedo sacar algo positivo para mí. Las personas resultantes no ha sufrido ningún cambio, por lo menos a positivo.
¿En qué grupo te situarías tú? ¿En cuál preferirías que se situaran los demás?
Espero que la respuesta sea “el primer grupo”, porque estábamos hablando de un acto de transparencia, y TRANSPARENCIA SÓLO HAY UNA.

LAS EMPRESAS NO TIENEN PORQUE SER BUENAS

No creo en la bondad de las empresas. No se crearon para eso.  Friedman (1970) ya señalaba que la única responsabilidad de la empresa era la obtención de beneficios para sus inversores. Me puede parecer bien o mal lo que este señor decía, pero lo que es cierto es que las reglas del juego están para cumplirse.
Las empresas pueden buscar sobrevivir en el mercado y para ello van a buscar la complacencia de consumidores, sector público, inversores, etc. Es sólo eso  lo que busca una empresa cuando invierte en RSC. Es sólo eso lo que se pretende al COMUNICAR sus políticas de RSC en informes eternos que hablan de lo buena que es. Es la famosa Teoría de la Legitimidad. Y a mi me parece una maravilla, para eso están.
Las empresas han capturado la definición de sostenibilidad (o desarrollo sostenible)[1]y para ellas, en su forma de verlo, son sostenibles[2]. Alguien podrá pensar, más vale eso que nada. Que nadie las obliga a gastar dinero en esas cosas. Volvemos al origen, las empresas están para ganar dinero.
No me gusta cuando se habla que las empresas mediante sus políticas de RSE generan Valor Compartido. Aunque puede ser cierto, me pregunto: ¿Y es suficiente? ¿Es lo que se busca?
Recordemos la famosa definición de desarrollo sostenible del Informe Brundtland en el 1987: “Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades[3].  
Es por esto que a las empresas se les exige responsabilidad, no lo olvidemos. Están utilizando unos recursos que nos pertenecen a todos (nosotros y siguientes generaciones), y nosotros les debemos exigir el uso responsable de los mismos. Las empresas no tienen obligación sólo con sus stakeholders (limita mucho la obligación y la lleva a un terreno de su interés). La tienen con toda la sociedad.
Si creemos en la Democracia, debemos creer en el poder del pueblo en su conjunto. Es a nosotros, como pueblo, a quienes nos tienen que rendir cuentas (Accountability) las empresas. No podemos pensar que las empresas nos hacen un favor cuando invierten en RSE, es su obligación  MORAL.  
Con todo, las empresas hacen su papel. Si nosotros no exigimos, por qué van a hacer más. Si están cómodas y nosotros lo aceptamos, pues ya les va bien. Quiero decir que las empresas no pueden ser culpables de jugar mejor a un juego en el que nosotros les damos ventajas. Somos nosotros los que deberíamos jugar bien, cambiar algunas cosas o cambiar de juego.
A todos nos gusta ganar. ¿O no?


[1]Sostenibilidad es un estado y Desarrollo Sostenible es un proceso. Aunque se suelen utilizar indistintamente.
[2] Es como el alumno que estudia y suspende, para él, es el profesor que le tiene manía porque ha estudiado un montón. O quizás, no estudió lo suficiente.
[3] La definición tiene varias lagunas, que no entro a valorar. Aunque como una versión suave de desarrollo sostenible, puede valer.

SOSTENIBILIDAD DE MIEDO

El Informe Bruntland de 1987, fruto de los trabajos de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, definía el desarrollo sostenible como “aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro en satisfacer las suyas”.  
Podemos criticar esta definición por varios aspectos (muy laxa, antropocentrista, no tiene en cuenta la sostenibilidad entre sociedades). Aunque nunca me podía creer que me iba a asustar tanto la palabra “sostenible” en boca de unos políticos.
Ejemplo de lo que digo es la Reforma Laboral, en la que se habla de la “insostenibilidad del modelo laboral español”. También, las medidas para hacer del Sistema Sanitario “Sostenible” o el Estado de Bienestar “sostenible”, la RTVE más “sostenible” (Información sobre la Medidas).
Según el Gobierno, las medidas se toman para que las generaciones futuras no paguen las consecuencias de los “excesos de hoy”.   Estaremos todos de acuerdo, que nuestros hijos, nietos no deben pagar fiestas y abusos de sus antepasados.¿ Y si analizamos el mensaje que se nos traslada en conjunto con las medidas tomadas?
Si reformamos el mercado laboral y lo hacemos más barato (otros prefieren llamarlo flexible) ¿en qué sentido es o será más sostenible este mercado? Con sinceridad, no encuentro un uso adecuado de “sostenibilidad” en este contexto.
Se recortan gastos en Sanidad (otros los llaman ahorro, evitar duplicidades, ser más eficientes) para hacer un Sistema Nacional de Salud (SNS) más sostenible. Que nuestros descendientes disfruten de la misma sanidad que nosotros. Para ello, lo que se hace es empeorar la nuestra, para que el día de mañana puedan disfrutar de una sanidad mala. Muy inteligente.
Se elabora un Decreto-Ley para ahorrar en gastos, en principio, innecesarios para hacer del Estado del Bienestar algo “sostenible”. Para ello, reducimos en Educación, en Mantenimiento de Carreteras y privatizamos lo que nos quedaba.  Que sentido tiene que no gastemos dinero en el mantenimiento o conservación de la Red de Carreteras, nos va tocar arreglarlas igual (la propuesta es poner peajes, aunque no cuadra muy bien en la filosofía de nuestro sistema fiscal). Si no las arreglamos, nuestros descendientes disfrutarán de unas carreteras peores, que comprometerá su posibilidad de desarrollo. Si privatizamos Servicios Públicos, obtenemos dinero, que nos gastamos hoy y que las generaciones futuras, ¿disfrutarán?
El sistema educativo, quitar recursos a un sistema, que necesita más dinero, es sentenciarlo a muerte. No quiero extenderme en este punto, pues daría para otra entrada. Aunque tampoco le veremos ningún aspecto positivo a esta “sostenibilidad”.
Se podrían buscar otras excusas, palabras o motivos que justifiquen las medidas, porque la SOSTENIBILIDAD no cuadra bien, incluso chirría. No sé, “conponderación”, “ajuste temporal”, “medidas de estímulo al ahorro de gastos”, o bien, RECORTES.
Si queremos mantener la SOSTENIBILIDAD DEL ESTADO DE BIENESTAR, sólo debemos obtener ingresos (tributos) para sufragarlos, de forma PROGRESIVA, quien más tiene más paga, y además más porcentaje. Podemos cobrar impuestos de aquellas personas que dicen querer a su patria, pero no pagan impuestos en ella, los que los sacan y no pagan en ningún lugar, o de aquellos que pagan muy poco para lo que disfrutan. Si, además, estimulamos la economía, no sé, arreglando carreteras, igual
                                NUESTRO ESTADO DEL BEINESTAR SERÍA “SOSTENIBLE”
 

REPORTING EN SOSTENIBILIDAD. VISTAZO TEÓRICO.

 

En esta entrada no se pretende nada más que esquematizar las diferentes teorías en las que se basan los informes en sostenibilidad. La pregunta a responder sería, ¿qué mueve a las empresas a informar sobre asuntos no financieros?
El análisis del fenómeno del Reporting en Sostenibilidad se ha analizado según dos aproximaciones:
1. La Económica. Explica el fenómeno bajo el paraguas de la Teoría Económica Neoclásica. A la vez, la podemos dividir en dos sub-teorías:
                1.1 La Teoría de la utilidad para el proceso de toma de decisiones del inversor. Hay inversores que analizan las informaciones de los informes de sostenibilidad para la toma de decisiones de inversión.
                1.2 La Teoría de la Agencia o Teoría de Contabilidad Positiva.
2. La Socio-Política. Hace una crítica a la postura reduccionista de la anterior aproximación. Argumenta que la revelación de este tipo de información (SER) se entrelaza con procesos políticos e institucionales.  Podemos dividir esta aproximación en tres sub-teorías:
                2.1 Teoría Económica.
                2.2 Teoría de Legitimidad. Esta teoría dice que la empresa realiza los informes para ser aceptada en la sociedad.
                2.3 Teoría de los Stakeholders. Esta teoría se centra en la accountability.
Aunque sin entrar en profundidad, considero interesante el que se reflexione, bajo qué teoría puede estar una empresa informando sobre estos temas.
Se debería tener en consideración, puede ser de gran utilidad, un análisis del lenguaje utilizado en la memoria. Recomendaría una artículo sobre este aspecto: Markus J. Milne, Helen Tregidga, Sara Walton, (2009),”Words not actions! The ideological role of sustainable development reporting”, Accounting, Auditing & Accountability Journal, Vol. 22 Iss: 8 pp. 1211 – 1257.
Saludos.

Reforma Empresarial

Venimos de la anterior entrada, en la que se pretendía hacer un resumen de la evolución en el tiempo de las diferentes acepciones que ha tenido la palabra empresario. Al final del mismo lanzábamos unas cuestiones, que de manera crítica voy a intentar responder. No me gustaría que nadie entienda lo siguiente como un ataque al sector empresarial, ni pretendo echarle la culpa de nada. Simplemente, la intención es señalar que no debe recaer sobre la gente trabajadora todas las reformas, quizás sería interesante enfocar las reformas en el fomento de ciertos aspectos del empresario.

Sigue leyendo “Reforma Empresarial”

EL CONCEPTO DE EMPRESARIO EN EL TIEMPO.

El nuevo Presidente del Gobierno español prometió ayudas a “emprendedores”. Es sobre este concepto último, el de emprendedor, el que me gustaría reflexionar.  Varios serán los enfoques, así como varias las críticas. Volveré a dividir en dos la entrada para que resulte más amena su lectura. 
En la primera, haremos un repaso a los diferentes enfoques que los economistas han dado a lo que entendemos por “empresario”, como sinónimo de “emprendedor”. En la segunda entrega, intentaré hacer una exposición crítica y razonada sobre aquello que son y deberían ser, en mi modesta opinión, los emprendedores beneficiarios de las subvenciones y apoyo incondicional del Gobierno.
Empezamos haciendo un repaso a los diferentes enfoques que ha recibido el concepto de empresario.
1. El empresario en los clásicos.
Para los clásicos (Smith, Ricardo, Mill), era el propietario de la empresa, la persona que asumía el riesgo del negocio al aportar una determinada cantidad de capital. Hasta mediados del XIX, no se empezó diferenciar entre capitalista y empresario.
Para Alfred Marshall, el empresario era aquel que coordinaba los factores de producción. Pasaba a tener esa condición de cuarto factor de producción.
2. El empresario riesgo de Knight.
Para este autor, era el riesgo lo que define al verdadero empresario, pues está avanzando unas rentas ciertas a los factores de producción a cambio de un precio o demanda inciertos.
Sería la incertidumbre la que justificaría los beneficios.
3. El empresario innovador de Schumpeter.
Para este autor, el verdadero empresario era aquel que aplicaba una innovación al producto o a su manera de producirlo. Ésta le otorgaba un periodo de cierto monopolio. En el qué podía cobrar un precio alto y obtener beneficios extraordinarios. A medida que entraban empresarios imitadores, los beneficios extraordinarios  iban menguando hasta desaparecer.
Para Schumpeter, era la capacidad de innovar la que merecía ser recompensada con los beneficios extraordinarios.
4.  La tecnoestructura de Galbraith.
Explica un concepto de empresario formado y especialista en su función de gestión, que forma parte de un comité o grupo que es el que dirige las grandes empresas y con incentivos a actuar según sus intereses más que el de los propietarios. Galbraith delimita este tipo de empresarios a las grandes empresas de sociedades industriales, con tanto poder que no se rigen por las fuerzas del mercado.
5. El empresario descubridor de oportunidades de Kizner.
Para este autor el empresario es una persona que está siempre alerta ante nuevas oportunidades de mercado. Una característica que le hace bueno es la anticipación ante nuevas tendencias.
6. El empresario actual.
En la actualidad, y dependiendo del tamaño de la empresa, nos encontramos ante un mix de conceptos de empresario que pasaría por Knight, Galbraith y Kizner.
¿A cuál de estos empresarios se refiere el Presidente? ¿Qué tipo de empresarios tenemos en España? ¿Todos se merecen una ayuda por contratar trabajadores? ¿Todos deben ser considerados emprendedores? En la siguiente entrada se reflexionará sobre estas cuestiones, de forma crítica. Avanzo que el problema en España no está en los trabajadores, se debería prestar atención al grave problema que tenemos con la mentalidad empresarial.

REPUTACIÓN CORPORATIVA Y RSC

Algunas veces me han planteado este par de cuestiones: ¿Es lo mismo RSC y reputación corporativa? ¿Cúal de los dos conceptos es más importante?
Empecemos por el principio, qué es lo que se entiende por cada uno de estos conceptos. Entendemos la RSC como la integración voluntaria tanto en las operaciones como en los objetivos de la empresa, de criterios, sociales y medioambientales, en su relación con los grupos de interés. Según el fRC, la Reputación Corporativa (RC) se define como “el conjunto de percepciones que tienen sobre la empresa los diversos grupos de interés con los que se relaciona, tanto internos como externos”. Analizando las definiciones, observamos como ambos conceptos se refieren a relaciones de la empresa con sus stakeholders. Se puede considerar que una empresa que desee ser socialmente responsable como un principio de un proceso de legitimación que puede influir en la reputación de la empresa. Si utilizamos una analogía, la RSC sería como la renta y la RC sería la riqueza, parece lógico que obtener renta sea una condición para tener riqueza, al menos una de las formas. Este último ejemplo recoge una diferencia, la RSC es una variable flujo, que se puede adaptar por parte de la empresa en cada momento; en cambio la RC se considera una variable stock, la influencia de la empresa sobre ella es limitada, puesto que se construye a lo largo del tiempo y de sus diferentes actuaciones. La empresa puede ajustar la intensidad de la relación con sus stakeholders adaptándose a las expectativas cambiantes de los mismos. La RC será una variable más atemporal, que englobaría a las diferentes definiciones de RSC que van cambiando con el tiempo. Si nos fijamos en las definiciones anteriores, observamos como la RC se encuentra en la mente de los stakehoders, mientras que la RSC se encontraría en la misma organización. Por todo, podríamos pensar que la RSC queda recogida dentro del concepto de RC. Esto sería cierto de algún modo, en unos momentos iniciales de implantación de la RSC en la firma. En fases más avanzadas de implantación de este modelo de gestión, la gestión de la RSC se debe basar en un plan estratégico (alejándonos de la simple donación) de mejora y afianzamiento de la reputación conseguida hasta el momento. Estas políticas se deben complementar con certificaciones que acrediten antes nuestros stakeholders el cumplimiento de los compromisos, junto con un plan de gestión de situaciones de crisis. SI además, se comunican los logros conseguidos adecuadamente a nuestros grupos de interés, estaremos creando una imagen mental de los valores de nuestra empresa que hará que la reputación obtenida sea sostenible en el tiempo. Una gestión estratégica e integral de la RSC se confunde con la gestión de la RC, puesto que va a influir en todos los ámbitos que afectan a la reputación.
Para concluir, podemos afirmar que aunque conceptualmente se diferencian, una gestión de la RSC integral dentro de la empresa va a conllevar una mejora de la reputación de la corporación, que además se podrá considerar fuerte ante contratiempos y sostenible en el tiempo.

ESTA CRISIS SÍ LA PAGAMOS (Y PARTE III)

Venimos de dos entradas en las que establecíamos el grado de responsabilidad (prefiero a culpa), que tenían dos agentes económicos en la gravedad de la crisis actual. Tanto consumidores como entidades bancarias deben asumir que lo que ha pasado ha sido en parte por su irresponsabilidad. Seguramente, en mayor grado por la mala gestión de riesgo de las entidades de crédito.
Aunque no debemos olvidar, que el mercado consta de agentes cuya función es su supervisión. En nuestro caso, el control de las entidades de crédito corresponde al Eurosistema, Banco Central Europeo (BCE) y conjunto de bancos centrales nacionales (BCN), su sucursal en España, el Banco de España (BE). ¿Puede ser que el endeudamiento privado en nuestro país haya sido consecuencia de una mala ejecución de funciones por parte de estos bancos centrales?

¿Cuáles son estas funciones?

LAS FUNCIONES BÁSICAS DEL EUROSISTEMA
El Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea encomienda al Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) la función de banco central de la Unión. En relación con los Estados miembros de la UE que no participan en la Unión Económica y Monetaria, los términos «SEBC» y «Unión» han de entenderse, respectivamente, como «Eurosistema» y «zona del euro».
Política monetaria
La formulación y la aplicación de la política monetaria de la zona del euro corresponden al Eurosistema. Se trata de una función pública que se lleva a cabo, principalmente, mediante operaciones en los mercados financieros. Para desempeñar esta tarea, resulta fundamental el control pleno que el Eurosistema ejerce sobre la base monetaria. El BCE y los bancos centrales nacionales (BCN) son las únicas instituciones autorizadas a emitir billetes de curso legal en la zona del euro. Dada la situación de dependencia del sistema bancario respecto de la base monetaria, el Eurosistema puede ejercer una influencia dominante sobre la situación del mercado monetario y sobre los tipos de interés de dicho mercado.
Operaciones en divisas
Las operaciones en divisas afectan a dos variables relevantes para la política monetaria: los tipos de cambio y la situación de liquidez de la zona del euro. Por tanto, es lógico que esta tarea le haya sido encomendada al Eurosistema, ya que, además, los bancos centrales disponen de todos los instrumentos operativos necesarios. Asimismo, en el ejercicio de esta función, los bancos centrales garantizan que las operaciones en divisas sean compatibles con los objetivos de la política monetaria.
Promoción del buen funcionamiento de los sistemas de pago
Los sistemas de pago constituyen un medio de transferencia de dinero entre entidades de crédito y otras instituciones monetarias. Esta función los sitúa en el núcleo de la infraestructura financiera de la economía. Al encomendar al Eurosistema la tarea de promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago, se reconoce la importancia de disponer de sistemas de pago eficientes para la ejecución de la política monetaria y el fomento de la estabilidad del sistema financiero y, por consiguiente, del conjunto de la economía.
Mantenimiento y gestión de reservas exteriores
Una de las razones principales de la gestión de la cartera de reservas exteriores es garantizar que el BCE disponga de liquidez suficiente para sus operaciones en divisas. Esta gestión la realizan actualmente de forma descentralizada los BCN que deciden participar en la gestión de las reservas exteriores del BCE. Estos BCN actúan por cuenta del BCE conforme a las instrucciones recibidas de éste. Aunque los BCN gestionan de manera independiente sus propias reservas exteriores, sus operaciones en el mercado de divisas, cuando sobrepasan cierto límite, están sujetas a la aprobación del BCE para garantizar su compatibilidad con la política cambiaria y monetaria del Eurosistema.

LAS FUNCIONES DEL BANCO DE ESPAÑA
La introducción del euro como moneda única y la constitución del Eurosistema han supuesto para el Banco de España una redefinición de algunas de sus tareas, si bien mantiene aquellas que le otorga la Ley de Autonomía como Banco Central Español.
Teniendo en cuenta esa doble vertiente, las principales funciones que se le asignan son:
  1. Definir y ejecutar la política monetaria de la zona euro, cuyo objetivo principal es mantener la estabilidad de precios en el conjunto del área. Las decisiones de política monetaria se toman de manera conjunta en el Consejo de Gobierno del BCE, en el que participa el Gobernador del Banco de España, son puestas en práctica por los Bancos Centrales Nacionales y se reflejan, de manera práctica, en la aplicación de un mismo nivel de los tipos de interés en la zona del euro.
  2. Realizar las operaciones de cambio de divisas del Eurosistema.
  3. Poseer y gestionar las reservas exteriores oficiales del Estado Español y las que los países de la zona euro han puesto en común a través del BCE.
  4. Promover el buen funcionamiento de los sistemas de pagos de la zona euro y nacionales.
  5. Emitir los billetes de curso legal. Siguiendo un esquema descentralizado, el BCE autoriza la emisión de billetes, mientras que su puesta en circulación es llevada a cabo por los Bancos Centrales Nacionales.
  6. Poner en circulación la moneda metálica y desempeñar las demás funciones que el Estado le encomiende al respecto.
  7. Fomentar el buen funcionamiento y estabilidad del sistema financiero.
  8. Supervisar la solvencia y el cumplimiento de la normativa específica de las entidades de crédito y de otras entidades y mercados financieros cuya supervisión le haya sido atribuida por la legislación vigente.
  9. Elaborar, publicar las estadísticas relacionadas con sus funciones y asistir al BCE para la recopilación de la información estadística necesaria.
  10. Prestar los servicios de Tesorería y agente financiero de la Deuda Pública al Estado.
  11. Asesorar al Gobierno, tanto en la elaboración de regulación que afecte a las entidades supervisadas como en la realización de informes y estudios que resulten procedentes.
  12. Dictar normas en lo que se refiere al ejercicio de sus funciones. Estas normas se denominan “Circulares monetarias” (si se refieren a asuntos relacionados con la política monetaria) o “Circulares”. Ambas se publican en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
  13. Desempeñar la representación española en organismos, instituciones y foros económicos multilaterales en los que se traten asuntos relacionados con sus funciones.
 Observando las funciones de estos organismos, en ambos primeros puntos, aparece la política monetaria. ¿Podría ser que las medidas de Política Monetaria aplicadas durante estos años no hayan sido las más adecuadas?
Para ello, vamos a hacer un diagnóstico de cómo estábamos en la Eurozona, Alemania, Francia y España, durante los años en los que las familias y empresas nos endeudamos. Analizaremos las tasas de crecimiento del PIB, el crecimiento de la M3 como indicador de la cantidad de dinero en la economía, y el tipo de interés que fijó el BCE durante esos años.

Se puede apreciar como en los primeros 2000, la economía española crecía a un ritmo muy superior a la francesa, pero sobretodo que la alemana. España estaba creciendo a base de endeudamiento. Ante esta situación, ¿qué se decidió en el BCE en materia de Política Monetaria? Dos opciones, política expansiva para hacer crecer a Alemania y en 2001, 2002 y 2003 a Francia; o bien, restrictiva para evitar que en España se forme una burbuja de difícil salida.






Sí, bajó tipos y aumentó la cantidad de dinero. Política Expansiva para favorecer a Alemania y Francia. España, engordando de forma enfermiza. Se prestaba a bancos a tasas que fueron bajando del 4,75%, gradualmente hasta el 2%. Estos bancos, alemanes y franceses, les prestaron el dinero a los españoles, para que los invirtieran en “ladrillo”.

¿Cómo fue posible esta decisión de favorecer a Alemania y Francia? Con las siguientes tablas se ve enseguida. Participación de los diferentes bancos centrales en el capital del BCE.

Distribución del capital desembolsado por los bancos centrales nacionales de la eurozona
País
Porcentaje de capital %
Capital desembolsado (€)
Alemania
18,9373
1.406.533.694,10
Austria
1,9417
144.216.254,37
Bélgica
2,4256
180.157.051,35
Chipre
0,1369
10.167.999,81
Eslovenia
0,3288
24.421.025,10
España
8,3040
616.764.575,51
Estonia
0,1790
13.294.901,14
Finlandia
1,2539
93.131.153,81
Francia
14,2212
1.056.253.899,48
Grecia
1,9649
145.939.392,39
Países Bajos
3,9882
296.216.339,12
Irlanda
1,1107
82.495.232,91
Italia
12,4966
928.162.354,81
Luxemburgo
0,1747
12.975.526,42
Malta
0,0632
4.694.065,65
Portugal
1,7504
130.007.792,98
República Eslovaca
0,6934
51.501.030,43
Total
69,9705
5.196.932.289,36
Por tanto, si Alemania y Francia suman alrededor del 33% del Capital frente al 8% de España, ¿qué se hace?

Mientras, nuestro Gobierno con cifras macroeconómicas realmente espectaculares no se atrevía a hacernos ver que lo que estaba pasando no era equilibrado. Los políticos viven de datos y expectativas. Fiscalmente, la política también fue expansiva, bajando impuestos y con una inversión pública creciendo. Engordar para morir.

No quiero extenderme más. En forma de conclusión de entrada, quiero resaltar que el BCE aplicó una política monetaria que nos ha hecho mucho daño, y que el Gobierno tampoco hizo lo que se espera de alguien que debe velar por los intereses de sus ciudadanos.

Y concluyendo la trilogía, resaltar que todos tenemos culpa del endeudamiento actual, pero hay ciertos organismos que no hicieron su trabajo como era debido, y ahora para arreglarlo, son los ciudadanos quienes lo están pagando. Bajo amenazas de expulsión del euro, de quedarnos sin trabajo, desde Europa nos llaman holgazanes y que no pagamos, nos están inmovilizando y al final lo pagaremos.

Y sí, ESTA CRISIS SÍ LA PAGAMOS. A no ser que la sociedad se dé cuenta de este FRAUDE y se empiece a movilizar.

ESTA CRISIS SÍ LA PAGAMOS (PARTE II)

¿Se les puede exigir a los bancos que entiendan sobre gestión de riesgos? Básicamente su retribución viene determinada por la gestión de diferentes tipos de riesgos, cuya relación es directa respecto al precio que cobran a su cliente en una operación financiera. Los diferentes riesgos son:

 1. Riesgo de Crédito: Se correspondería a aquel en el que se incurre por la probabilidad de que la contraparte no pueda pagar aquello pactado. Va intrínseco a la propia actividad financiera.
 2. Riesgo de Mercado: Es principalmente aquel asociado a la variación o evolución de los precios de los activos.
   3. Riesgo de interés: Tiene relación con la composición de activos y pasivos en función de la evolución de los tipos de interés y plazos.
  4. Riesgo Operacional u operativo: Riesgo del mal funcionamiento interno de la propia entidad.
Estas entidades disponen de departamentos especializados en la gestión profesional de riesgo, y siguen determinadas políticas (con su planificación, ejecución y control) en relación a esta materia. Igual la política seguida por estas entidades no ha sido adecuada incurriendo en un gran riesgo de crédito, pero que estaba cubierto por unos activos que valían mucho. Posteriormente, a este riesgo se ha sumado el de mercado, pues aquellos activos no valen lo que, ellos y sus tasadores creían que, valían.  Finalmente, en algunas entidades, apareció el riesgo operacional por una mala gestión de directivos, cegados por remuneraciones variables, ligadas a resultados cortoplacistas y económicos.
La respuesta a la pregunta planteada más arriba parece obvia. Está claro que las entidades de crédito han realizado una gestión de riesgo nefasta. Que las debería hacer responsables de la situación de sobrendeudamiento privado existente en este país.
¿De dónde sacaban tanto dinero los bancos españoles? Sencillo, de los bancos alemanes y franceses, que no tenían dónde invertir en sus países y les salía mucho más rentable prestar dinero a los bancos españoles. Vuelta a empezar con la gestión de riesgos. Ahora, exigen a nuestros bancos que devuelvan lo que pidieron. Y sí que lo devolveremos, pero a qué coste.
Cómo parte de su actividad, y como cualquier empresa, si te equivocas lo pagas. Aunque estas entidades gozan de un poder grandísimo, tanto por su participación en multitud de empresas de diferentes sectores, como por su función en la economía. La función de intermediación que, no olvidemos, consiste en actuar como facilitador de crédito en una economía, de aquellos con exceso de ahorro a aquellos con necesidad de financiación. Además, actúa como como facilitador del sistema de pagos de una economía. Se puede afirmar que el sistema bancario es al capitalismo, como las arterias al cuerpo humano. Permite que funcionen los demás órganos. Dada la importancia de estas entidades, uno se debe plantear si es conveniente que sean de titularidad privada o pública. Piensen, ¿es suficiente con el control que sobre ellas ejerce el Banco Central o las legislaciones gubernamentales? ¿Cuál es el objetivo de cualquier empresa?
¿Y si alguien los hubiera parado?

ESTA CRISIS SÍ LA PAGAMOS (PARTE I)

Esta crisis, sí la pagamos. Y a mi parecer no la deberíamos pagar, al menos, todos y a este precio. Tenía un jefe que nos solía decir: “el mundo funciona porque cada uno hace lo que debe de hacer”. Diez años después le encuentro más sentido que cuando me lo decía.
Empiezo con esta entrada, una trilogía con la que me gustaría reflexionar sobre la responsabilidad en el sobrendeudamiento del sector privado de nuestro país. Para ello, trato de pensar hasta que grado los consumidores hemos sido culpables de pedir prestado algo que no podríamos devolver, después haré lo mismo con las entidades de crédito y finalmente, con el Banco Central y Gobiernos.
¿Se les puede exigir a los ciudadanos que entiendan sobre gestión de riesgos? Ojalá, sería perfecto. Se nos puede exigir que gestionemos el riesgo de cantidades no muy elevadas de dinero, para un tiempo prudencial. Se nos acusa de habernos endeudado en demasía, cantidades de principal de alrededor de 400.000€, con plazos de devolución de 25 o 30 años. Íbamos al banco y nos decían que nos financiaban el 100% de la vivienda, y un poquito más para muebles y/o coche. Casa inflada de precio, el banco nos lo inflaba aún más. El PIB crecía, “el milagro español”. Dinero que no tenemos, pedimos prestado (todo normal). ¿Podemos generar esta cantidad de dinero durante este tiempo? Si nos basábamos en las condiciones de ese momento, por supuesto. Teníamos trabajo, perspectivas buenas, tipos bajos, y tampoco somos expertos en gestión de riesgos. Escalando en la famosa Pirámide de Maslow estábamos viendo la cima y… Ya sabemos como estamos.
 Respecto al precio, tu pedías 400.000€ (barato me parece) porque querías un adosado con su terracita y jardín. Ibas al banco y les pedías el dinero, ellos te decían, que la vivienda la podían tasar en 425.000€ y me la podía amoblar. Perfecto, ¿por qué iba a decir que no? Si pasa cualquier cosa, siempre la puedo vender y recuperar las inversión. Pero, ¿cuánto me costaba la casa de forma aproximada? Pedía 425.000€, a un tipo variable Euribor más 0,75, alrededor del 3,5% (aproximadamente), método francés, a 30 años, para que fuera “más cómodo” de pagar.
Por sencillez, voy a suponer que las condiciones de tipos de interés se mantienen constantes de media:
CONCEPTO
CANTIDAD
Cuota
1.908,44
Última cuota
569,64
Mensualidades
360
Capital
425.000
Intereses
253.340,49
TOTAL A PAGAR
672.340,49
Casi, 2.000€ mensuales y dependiendo de la evolución de una cosa llamada Euribor, que no sabíamos muy bien que era. La familia, trabajando los dos, 2.400€ uno y 1.800€ el otro, no había problema, incluso tenían margen.
Atendiendo a las diferentes teorías sobre el consumo, observamos como la decisión se tomaba según la renta disponible. Cuándo lo más conveniente hubiera sido hacerlo según la renta vital.
Si han leído alguna entrada de mi blog, adivinarán que no voy a eximir de culpa a los consumidores por haberse endeudado demasiado. Pero, no tenemos, la mayoría, una educación financiera que nos permita defendernos en estos casos. En la Educación Secundaria Obligatoria no existe y no es que sea una cosa sencilla, sin importancia. Además, parafraseando a J.K. Galbraith, somos víctimas de una “Economía del fraude inocente”, una de sus armas es la publicidad. Se nos mostraba lo maravilloso de un nuevo hogar junto aun campo de golf, si no lo hacías eras poco más que tonto. Paga con tarjetas de crédito, cómprate un BMW para ir a la obra, viaja, esquía,… Después, particularidades de país, cobra parte del sueldo en negro, esta cantidad no se escritura, por favor sin IVA y otras cosas más. También nuestra mentalidad está predeterminada a la propiedad. Cuándo me preguntaban porque no me compraba una casa, yo contestaba, a veces con apuro, que me parecían muy caras y que prefería el alquiler. La respuesta era muchas veces la misma: “Al menos si te la compras la casa es para ti, y no tiras el dinero en un alquiler”. Esta frase era cierta hasta cierto punto, si tenías 30 años y te endeudabas 30 años más, es como estar alquilado (encima en la misma casa) casi toda la vida.
En resumen, en parte somos culpables de la quiebra de la unidad económica familiar, por no ser precavidos y ciudadanos. Por otra, no podemos ser responsables de algo que desconocemos porque nadie nos lo enseña Tampoco de los engaños a los que somos sometidos durante las horas que pasamos viendo la “gran pantalla plana”, escuchando la radio, o caminando por la calle. 
¿Y si alguien nos hubiera parado?